MAD COOL 2022: Miércoles 6 Julio 2022 – Metallica hace de faro entre tanta oferta

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Y llegó el Mad Cool 2022, el mayor festival patrio, al menos en cuanto a oferta, repercusión y afluencia se refiere. Como tantos otros, ha tenido que esperar dos años para volver a celebrarse como es debido, pero su vuelta ha sido por todo lo alto, con el mayor cartel y duración de su historia, cinco días de conciertos que llenarán la capital de un crisol ecléctico de música.

Un macro evento donde cada uno asiste por motivos diferentes, unos van por la música, otros para posturear en el Coachella local, otros para hacerse la foto y fardar en redes, y otros porque les sobra el dinero y no tienen nada mejor que hacer, Mad Cool es el capitalismo salvaje hecho festival, una jungla en la que un metalero puede encontrarse perdido, menos mal que siempre hay una melena a la que mirar, unas camisetas negras a las que asirse o una banda mítica que nos sirva de faro. Metallica encabezaba este primer día, y gracias a ellos, la habitual marabunta heavy conquistó Valdebebas.

Antes de ellos hubo tiempo de disfrutar de alguna otra cosa. Conocimos a Thrice en el Download Festival de 2018, y desde entonces los vemos siempre que podemos, es una banda que derrocha calidad, quizá su música no sea la más apropiada para la efervescencia de un festival, pero la calidez y buen hacer de sus temas siempre son disfrutables.

Buen sonido en líneas generales con los que degustar «Firebreather», «Black Honey», «Scavengers» o la versión de los Beatles, «Helter Skelter». Sobriedad en líneas generales, poca cháchara en una actuación corta en la que también entraron «The Artist in the ambulance» «Hurricane», o «The Earth Will Shake».

Tras esta satisfactoria toma de contacto, tocó vagar un poco por el desierto, intentando no morir en el intento con el sonido de bajo excesivamente saturado de Placebo (con muchísima gente), o con las locuras y excentricidades de un Frank Carter que se afanó más en surfear y hacer locuras con el público que en cantar, pero que aportó ese puntito de insensatez y energía que tan bien se recibe en un concierto.

Y llegó el turno de Metallica, sin duda la banda de metal más grande de la historia, esa capaz de arrastrar a hordas de fans de todo tipo, el acérrimo que les ha visto mil veces, los que se estrenan en el universo Metallica, los padres que introducen orgullosos a sus hijos a esta descarga metalera o aquellos que asisten por simple curiosidad, el caso es que cuando empieza a sonar Ennio Morricone, comienza una liturgia masiva en la que es difícil no imbuirse.

El último concierto de Metallica en este recinto fue un poco decepcionante, tuvo más sombras que luces, una banda gris que sonó un poco desubicada -luego supimos que James Hetfield estaba lidiando de nuevo con su adicción al alcohol-, entonces cumplieron con lo mínimo, así que esta era una buena ocasión para resarcirse.

Que mejor que empezar con un guiño a sus fans más maduros de su época thrash con «Wiplash», o «Creeeping Death», donde tuve que frotarme los ojos al ver a una chicas bailándola a ritmo de sevillanas, y es que lo que no pase en MadCool no pasa en ningún lado. Esta parte la hicieron en el snakepit del escenario, esa parte del escenario donde encierran a sus fans más pudientes, pero que penaliza la visión al resto…. algo que deberían solucionar para hacer de sus conciertos una experiencia más satisfactoria.

Foto: Madcool

Con «Enter Sandman» lograron que la mayoría del público entrara en ebullición, y aunque a estas alturas el sonido todavía no era de lo mejor, poco parecía importar ante las ganas de disfrute de la gente. Con «Ride The Lightning» vuelta a la caña, y «Wherever I May Roam» que dio paso a la única canción que conocieron muchos, un «Nothing Else Matters» bastante ñoño y prescindible, aunque no tanto como un «Dirty Window», que atacaron pese a la desaprobación del público cuando James habló de su polémico albúm «St Anger».

«Sad but true» dio paso a «Whiskey in the jar», un buen «For Whom The Bell Tolls» -por cierto, que bestia es Robert Trujillo- y «Moth into flame».

Kirk Hammet estuvo bien a los solos, y no sé si se ha teñido el pelo o qué, pero no parece tan viejo como en otras ocasiones. Momentazo de la noche con «Fade To Black», para mí, la mejor balada de su historia, da igual que la haya disfrutado en directo varias veces, siempre logra ponerme la piel de gallina, y buen alegato contra el suicidio de Hetfield donde reclamó pedir ayuda si lo estás pasando mal.

Y como no, que mejor que acabar por todo lo alto con «Seek & Destroy», aunque obviamente quedaba tiempo para los bises y temas que nunca deben faltar en su repertorio, aunque «Damage Inc» no pintó gran cosa, «One» fue irreprochable, al igual que un «Master of Puppets» ahora rejuvenecido gracias a Strangers Things, manda huevos la cosa.

No han sido los mejores Metallica, pero tampoco los peores.

Y aunque podía parece que el primer día de festival había acabado, aún hubo tiempo para ir a la carpa The Loop para ver a Fever 333 y su contundente propuesta llena de mensaje, electrónica y contundencia pero un sonido que no estuvo a la altura de las circunstancias.

Juan José Díez y S.A. Sánchez

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