Barcelona Rock Fest
Parc de Can Zam, Santa Coloma de Gramanet (Barcelona)
3 de Julio de 2026
Por Irene Kilmister.
Tras un año de espera, Rock Fest Barcelona abrió ayer sus puertas para dar el pistoletazo de salida a una nueva edición en el Parc de Can Zam, que durante cuatro días volverá a convertirse en el epicentro del rock y el heavy metal en nuestro país. Miles de aficionados respondieron a la llamada del festival desde primera hora de la tarde, en una jornada marcada por el calor, el reencuentro entre viejos amigos y una programación capaz de recorrer varias décadas de historia del género.
Los primeros acordes corrieron a cargo de Machete Law, encargados de inaugurar el escenario principal y de romper el hielo ante un público que poco a poco iba llenando el recinto. Apenas unos minutos después, Blues Pills ofrecieron uno de los primeros grandes cambios de registro del día. Su rock de raíces setenteras, liderado por la inconfundible voz de Elin Larsson, aportó elegancia y personalidad en una actuación que fue ganando intensidad conforme avanzaba el repertorio. Una banda tremendamente enérgica que no se aplacó en absoluto ante el imperante sol del mediterráneo.


La tarde continuó con una buena dosis de hard rock melódico gracias a Tyketto, que supieron conectar rápidamente con el público a base de estribillos pegadizos y una ejecución impecable. La banda ofreció un repertorio equilibrado entre clásicos y temas más recientes, demostrando que su propuesta sigue plenamente vigente y que su directo mantiene intacta la esencia que los convirtió en un referente del género. La respuesta del público fue creciendo canción tras canción, creando uno de los ambientes más cálidos de la jornada antes de que Pretty Maids demostraran que siguen siendo una de esas bandas que nunca fallan sobre un escenario. Los daneses firmaron un concierto sólido, equilibrando potencia, melodía y experiencia con absoluta naturalidad. Paralelamente, Starace mantenía vivo el ambiente en la Rock Tent, ofreciendo una alternativa muy bien recibida por los asistentes.



Uno de los momentos más esperados llegó con Loudness, y no defraudaron en absoluto. La formación japonesa volvió a demostrar por qué continúa siendo una referencia indiscutible del heavy metal clásico, con una actuación que combinó precisión, actitud y una conexión muy especial con el público. La técnica de Akira Takasaki sigue siendo sencillamente espectacular, desplegando solos con una naturalidad que roza lo insultante, mientras la banda mantuvo un nivel de energía admirable durante toda la actuación, sin dar un solo respiro y recordando a todos los presentes que su legado sigue tan vivo como siempre.


Poco después fue el turno de Gotthard, que firmaron, sin discusión, el mejor concierto de la tarde. Los suizos volvieron a dar una masterclass de lo que es buen hard rock europeo, apoyándose en un repertorio ya conocido por todos pero ejecutado con una solvencia y una conexión con el público absolutamente incuestionables. Temas como “Thunder & Lightning”, “All We Are”, “Anytime Anywhere” o “Lift U Up” fueron coreados de principio a fin, mientras que momentos más emotivos como “Heaven” o “One Life, One Soul” pusieron el contrapunto perfecto a una actuación que no dio tregua. Incluso las versiones, como “Hush” o “Quinn the Eskimo”, encajaron con naturalidad en un set que, pese a no ofrecer sorpresas, brilló por su contundencia, su elegancia y su capacidad para enganchar a todo el recinto. Mientras tanto, Latzen hacía lo propio en el escenario secundario, ofreciendo una descarga de heavy metal tradicional, pero cantadas en euskera, que también encontró una excelente respuesta por parte del público.


La noche dio un giro radical con la aparición de Sex Pistols featuring Frank Carter. Lejos de intentar reproducir el pasado, Frank Carter imprimió su propio carácter a un repertorio histórico, ofreciendo un concierto intenso, irreverente y cargado de la actitud que siempre ha definido al punk británico. Sonaron temas como «Holidays in the Sun», «Seventeen», «New York», «Pretty Vacant», o «Anarchy in the U.K.». Durante «New York», el vocalista se lanzó al pogo, desatando el caos entre el público y elevando aún más la intensidad de una actuación que fue, sin duda, uno de los espectáculos más divertidos y desenfadados de la jornada.

El gran cierre del escenario principal quedó reservado para Megadeth, uno de los nombres más esperados del cartel. Dave Mustaine (voz y guitarra), Teemu Mäntysaari (guitarra), James LoMenzo (bajo) y Dirk Verbeuren (batería)ofrecieron un repertorio contundente que repasó buena parte de su trayectoria, arrancando con “Tipping Point” y enlazando clásicos como “Take No Prisoners”, “Hangar 18” o “Sweating Bullets”. No faltaron momentos destacados como “Hook in Mouth”, “Wake Up Dead” o “Mechanix”, además de una sorprendente versión de “Ride the Lightning” de Metallica, incluida en último trabajo. La recta final fue especialmente celebrada, con “Tornado of Souls” y “Peace Sells” antes de un encore que incluyó “Symphony of Destruction” y “Holy Wars… The Punishment Due”. Aunque las limitaciones vocales de Mustaine volvieron a hacerse evidentes en algunos pasajes, el peso de un repertorio histórico y la solidez de la banda bastaron para convertir el concierto en uno de los puntos álgidos del día.

Ya de madrugada, Motorhits fueron los encargados de despedir la primera jornada con un sentido homenaje a Motörhead, poniendo el broche a un día que dejó muy buenas sensaciones y confirmó que Rock Fest Barcelona ha arrancado esta edición con un nivel muy alto.
Si el primer día sirvió para algo, fue para recordar por qué este festival sigue siendo una cita imprescindible para cualquier amante del rock y el metal. Y viendo lo vivido ayer, todo apunta a que las jornadas que quedan todavía guardan algunos de los mejores momentos del fin de semana.
































