Crónica: Machine Head incendia el primer día del Resurection Fest – Miércoles 26 – Junio 2024

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RESURRECTION FEST

MIÉRCOLES – 26 JUNIO 2024

VIVEIRO

XIX ediciones cuenta ya el Resurrection Fest. El que comenzara como un pequeño evento ha ido creciendo año a año hasta convertirse en el transatlántico que es hoy en día. Un macrofestival de cuatro días de duración donde decenas de bandas rendirán tributo a un amplio abanico de estilos.

Se notaban las ganas y desde primeras horas pudo verse como multitud de metaleros llegados de todas las zonas de España -además de diversos países- llenaban los distintos escenarios de este Resurrection Fest, que como el año pasado, sigue contando con el Resurrection Fest Boulevard emulando a locales míticos relacionados con el rock, incluída su capilla para poder casarse, con alguna novedad, como el ligero incremento de precios en la bebida, la posibilidad de encargar merchandising antes del festival y recogerlo en un punto de entrega, o un nuevo stand para grabar el podcast del festival, novedades que demuestran el inconformismo de un festival que siempre trabaja por la mejora.

El de Crystal Lake fue el primer concierto que vimos, los japoneses repetían en el festival tras su actuación de 2019, y ahora, con John Robert Centorrino como nuevo vocalista, ofrecieron la habitual ración de potencia de esta banda, multitud de temas rápidos y contundentes («Helix», «Aeon», «Denial», «Apollo», «Watch Me Burn») que no dan un respiro, toda una descarga de adrenalina ideal para que muchos se metieran de lleno en el festival.

También en el escenario principal, los suizos Paleface Swiss, una de las últimas incorporaciones al festival, se mostraron agradecidos ante la oportunidad de actuar ante una audiencia tan grande en su primer concierto en España, aprovecharon la ocasión desplegando su buena dosis de energía. Ellos mismos dijeron que evidentemente no eran lo mismo que Bad Omens -uno de los principales reclamos del cartel que finalmente cancelaron toda su gira Europea-, pero que iban a hacer todo lo posible para que el público pasara un buen rato, y a fe que lo lograron con temas como «The Orphan», «The Gallow», «Supressing Times» o «Best before: death».

La carpa de Chaos Stage suele aportar una dosis extra de intensidad a los conciertos. Habitualmente, los grupos más hardcore que copan su cartel, ya vienen de serie con una dosis extra de agresividad, que suele enfatizarse por el ambiente cerrado y más típico de sala que genera la carpa. En esa tesitura los texanos Judiciary hicieron sufrir a los cuellos de una audiencia super entregada. Caña, caña y más caña, sin un momento de respiro, y toda una demostración de como mantener en todo lo alto una actuación.

Alice Cooper tiene ese aura de estrella de rock clásico que cada vez se estila menos. Sus conciertos siguen teniendo ese aíre de clasicismo de otra época, y aunque musicalmente pudiera no pegar con los habituales sonidos más extremos del festival, su innegable magnetismo, su carisma, su colección de hits intergeneracionales y el hecho innegable de ser todo un icono, fueron armas más que suficientes para convencer a una audiencia que se dejó embaucar por su show circense.

Y es que lo de Alice Cooper es mucho más que un concierto, todo suma, desde su icónico y super reconocible maquillaje hasta las aportaciones escénicas de su hija, pasando a lo puramente musical donde una banda super rodada clavan los temas, todos con un sonido más bajito pero más limpio que contrastó con lo atronador de conciertos pasados. En cuanto a la banda, mucho del protagonismo y las miradas van a su guitarrista Nita Strauss, otra bestia escénica que con su imagen y dinamismo aporta mucha fuerza a la actuación.

La voz de Alice Cooper nunca ha sido de esas voces majestuosas, y eso, a sus 76 años es toda una ventaja, ya que no se necesita mucho para que los temas suenen como es debido, y así cortes como «Lock Me Up», «Welcome to the Show», «I’m Eighteen», «Under My Wheels», «Go to hell», «Feed my franquestein» sonaron bien, aunque fueron temas más míticos como «No More Mr. Nice Guy», «Lost in America», «Welcome to my nightmare» o «Poison» los que se llevaron las mayores ovaciones, o ese final magestuoso con «Elected» y «School’s Out» que puso la guinda a una actuación que ofreció justo lo que se esperaba de ella.

No era fácil tomar el relevo tras una actuación así, pero Solence, otra de las bandas que se estrenaban en España, se marcaron un conciertazo marcado por el buen rollo, el ambiente festivo y un dinamismo totalmente eléctrico que puso a todo Viveiro a botar y gozarlo de lo lindo. Una de las mayores sorpresas del día, y es que temas como «Good f**king music», «F**k the bad vibes» o «Blow Up» son todo una declaración de intenciones y armas potentes con las que Solence se metió al público en el bolsillo.

«All the pain must go», «Animal in me» y «who you gonna call» fueron el epílogo de un show super divertido y que inundó de sonrisas Viveiro.

Hubo un tiempo no muy lejano en que los americanos Machine Head se negaron a actuar en festivales. Según su opinión, eso desvirtuaba su actuación y su música llegaba diluida a un público cuyo interés por la banda podía no ser el adecuado. En esa época emprendieron una gira por salas sin teloneros donde tocaban casi 3 horas…. pero los tiempos cambian y se habrán dado cuenta que hoy por hoy, estar permanentemente ausente de los grandes festivales es un error, y este año forman parte del cartel de todos los grandes festivales europeos, Resurrection Fest, Copenhell, Graspop, Hellfest y otros cuantos.

Y esta vuelta a los festivales ha llegado acompañada de toda la artillería, escenario con luces efectistas de corte muy clásico, abundancia de fuego, columnas de humo, fuegos artificiales, martillos hinchables, grandes globos y en líneas generales, multitud de estímulos externos que sinceramente, tampoco eran necesarios cuando se dispone de una colección de temas tan atronadores como los que cuentan estos californianos.

«Imperium» es un tema ideal para comenzar una actuación, es tan reconocible y tan atronador que mete al público de lleno en el show, y si a eso le sumas toda la potencia visual extra del fuego, tienes los ingredientes perfectos para cimentar una gran actuación. La banda ha sufrido varios cambios, en esta última formación cuenta con Mals Alstom a la batería, Reece Scruggs (Havok) es la última incorporación a la guitarra, Jared MacEachern (bajo) y como no, el líder supremo Robb Flynn a la guitarra y voces.

Gran concierto donde se repasó buena parte de su discografía, y desigual en cuanto a recibimiento, obviamente cortes como «Imperium», «Ten ton hammer», «Locust», «Davidian», «Is there anybody out there?» o «Bulldozer» llegaron acompañados de un éxtasis masivo, mientras que temas más nuevos, pese a su buena intención y rapidez («Choke of the ashes of your hate», «No gods no masters»), tuvieron un recibimiento más frío.

Quizá sobró algún speech excesivamente largo antes de «Darkness Within», pero «Halo» como punto final dejó un buen sabor de boca.

Ciertamente curioso resultó enlazar el concierto de Machine Head con el de Kerry King, cuyo segundo guitarrista Phil Demmel fue guitarrista de Machine Head durante muchos años. Kerry King es de esos tipos que no se anda con tonterías, cuando anunció nuevo proyecto todo el mundo sabía los senderos por los que iba a discurrir, lo suyo es el thrash old school, cañero, contundente, rápido, sin especulaciones y sin el más mínimo atisbo de innovación. Es lo que se espera de él y es lo que ofrece.

¿Su concierto? más de lo mismo, latigazo tras latigazo exento de cháchara, y donde el fuego es la única concesión a la modernidad. Repasaron su último disco con mucha solvencia y hubo tiempo para meter algún tema de Slayer para que la audiencia se volviera loca. No fue lo mismo que la mítica despedida de Slayer en el Resurrection en mitad de la tormenta, pero estuvo bien.

Y para acabar, una dosis de melancolía nórdica de la mano de Eivor en el desert stage. Las miradas de la mayoría del festival apuntaron hacía el escenario principal y la despedida de SUM41, pero unos cuantos outsiders preferimos centrarnos en los sonidos más intimistas y diferentes de Eivor.

Concierto pulcro, donde esas atmósferas melancólicas llegaron cristalinas y donde hubo espacio para introducir algunos de los temas compuestos para la serie «The Last Kingdom».

Mañana más.

S. A Sánchez y Juan José Díez

Fotos sin marca de agua: Resurrection Fest

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