Crónica: Meshuggah, The Halo Effect, Mantar – Madrid – Marzo 2024

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MESHUGGAH + THE HALO EFFECT + MANTAR

MADRID – 24 MARZO 2024

LA RIVIERA

ORGANIZA: RESURRECTION FEST

Tiene mucho mérito que Meshuggah se haya convertido en un grupo de culto. La intrincada complejidad de su música no la hace apta para todos los públicos, no es especialmente accesible, vistosa o de escucha agradecida, necesita implicación del oyente para entender todo lo que ofrece su particular universo sonoro, y pese a todo, ahí están arrastrando masas a su conciertos.

MANTAR

Supongo que Mantar tomarán a los suecos Meshuggah como inspiración, y es que también son de los que tienen una apuesta arriesgada o al menos que se sale de los cánones clásicos. Formados en 2012 en Bremen, la suya es una banda compuesta únicamente por dos integrantes, Enric Sankarya a la batería, y Hanno Klänhardt a la voz y guitarra, que componen una especie de White Stripes metaleros, cañeros y desenfadados.

El suyo es un sludge que coquetea con lo extremo, mucha distorsión con voz rayando lo gutural, muy directos y contundentes como se pudo ver en su concierto, con abundancia temas cortos, enérgicos y sin florituras,.

Mucha pegada a la batería, poca floritura melódica, y abundancia de riffs rápidos y cañeros con cortes como «Pest Crusade», «Spit», «Age of the Absurd», «Egoisto», «Hang Em Low», «Oz», «Era Boreales» y «White Nights»

Cuanto menos resultaron originales, aunque es cierto que al final se nota que únicamente son dos, y en ciertos momentos se echaba de menos un poco más de variabilidad en los temas.

THE HALO EFFECT

Con sólo dos años de vida y un disco a sus espaldas («Days of the lost«), The Halo Effect han pisado varias veces nuestros escenarios (y más que vendrán), todo un lujo que hay agradecer

Oficialmente, la banda está formada por los ex integrantes de In Flames (Niclas Engelin guitarra, Peter Iwers bajo, Daniel Svensson batería, Jesper Strömblad guitarra) y el vocalista de Dark Tranquillity Mikael Stanne, sin embargo, aún no hemos podido disfrutar de esa formación en vivo; en su pasado concierto, Jesper Strömblad no gira debido a sus problemas con las adicciones, -su sustituto es Patrik Jensen– y en esta ocasión se sumó la baja del batería Daniel, que ausente por motivos personales fue sustituido por su técnico Anton Roos)

Dichos cambios no afectaron a su sonido, y es que ofrecieron un conciertazo, con un sonido sobresaliente, pulcro y límpido que permitió disfrutar de los matices de su death melódico.

Mikael es de esos tipos que siempre tiene una sonrisa en la cara, contagia con su actitud risueña, al igual que Niclas Engelin que se pasó todo el concierto haciendo guiños a las primeras filas, el resto de la banda, más sobrios, clavaron sus instrumentos y desde el comienzo, temas como «Days of the lost», «The needles End», «Feel what i believe» o «Become Surrender» sonaron magistrales.

La última dejaron un poso agridulce ya que no sonaron muy compactos -tampoco ayudó un recinto como Vistalegre-, es por ello que este concierto sirvió para que la banda demostrara su verdadera capacidad en directo.

Un Mikael super enérgico demostró sus tablas como frontman, comunicativo y simpático, y clavando ese tono gutural tan personal. «Conditional» y «Last of our kind» fueron las siguientes en caer, para posteriormente presentar «Gateways» que como él mismo dijo, fue el primer tema que compusieron y donde descubrieron hacía dónde debía ir el sonido de la banda.

Para el final, un apoteósico «Shadowminds» que dejó en gran sabor de boca. Perfectos.

MESHUGGAH

Los primeros acordes de «Broken Cog», surgidos de la más absoluta oscuridad, fueron el primer bombazo que los suecos Meshuggah soltaron sobre Madrid, un comienzo fulgurante con el que sorprender a una audiencia que cayó rendida ante el despliegue técnico y escénico de esta banda.

Con un escenario de corte industrial donde la oscuridad era la principal protagonista, los suecos encadenaron sin solución de continuidad y sin palabrería su particular tsunami de metal matemático, donde cortes como «Razional gaze», «Perpetual Black Second», o «Kaleidoscope» tejieron un crisol lleno de técnica que desarboló por completo las defensas de una audiencia entregada que coreaba hasta las líneas de bajo.

Decíamos que la suya no es música para todos los públicos, pero está claro que La Riviera cayó rendida ante semejante despliegue de calidad, donde una ojiplática audiencia flipó de lo lindo con el abrumador desempeño técnico de Meshuggah.

La banda a veces puede resultar demasiado hierática, sobre todo las partes en que Jens Kidman se queda firme sin apenas movimiento, pero luego, a la hora de atacar las partes más viscerales de los temas, es super expresivo y logra transmitir esa emoción al público.

Así fueron cayendo cortes pulcros y milimétricos, («God He Sees in Mirrors», «Born In Dissonance», «In Death – is life», «In Death – is death», «Humiliative» , «future Breed Machine», todos cortados por el patrón de la excelencia, hasta el final soberbio con «Bleed» y «Demiurge», que fueron aún más brillantes gracias a la efusividad de un público rendido.

¿Decíamos que era una banda de culto? No me extraña.

S.A Sánchez y Juan José Díez

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