CRÓNICA: Z! LIVE ROCK FEST – SABADO 11 JUNIO 2022

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Puede que esta edición del Z! Live Rock Fest pase a la historia como la edición de la tormenta. ¿Quién podía imaginar que en plena ola de calor una tormenta pusiera en jaque el último día del festival?

Eso fue justamente lo que ocurrió, el día comenzó sin sobresaltos, con las actuaciones bajo el sol (al igual que el día anterior) de Blaze The Trail, 1945 y Daeria, a los que pedimos perdón, pero no pudimos llegar.

Después de ellos llegó el turno de los italianos Fleshgod Apocalypse, y ahí se empezó a torcer la cosa. Su show empezó sin problemas, con la banda haciendo gala de su imagen y sonidos imponentes.

Su potente puesta en escena iba acorde a la fuerza de su música, una propuesta caracterizada por un death técnico, ampuloso, denso, donde las pinceladas de la voz de la soprano le otorgan un puntito especial y diferenciador.

Así fueron sonando temas como «Fury», «Healing Through War», «The Violation», «Minotaur», «Cold as perfection» y otros cuantos, todos cortados por ese mismo patrón impactante y atronador.

El público disfrutaba, la banda gozaba de la respuesta del público y todo iba a las mil maravillas, pero al final de su show el cielo se tornó negro y comenzó a descargar agua, lo que hizo que el final del concierto fuera un poco abrupto, con la mayoría de la gente buscando refugio y unos cuantos valientes desafiando a las inclemencias y mojándose bajo la tormenta.

El público refugiado en los pocos lugares techados

A partir de aquí comenzó el caos, era evidente que con semejante tromba de agua, con los escenarios y equipos empapados, no podía realizarse ningún concierto si quería mantenerse una mínima seguridad; como la cosa no parecía escampar, muchos optamos por dirigirnos al parking a refugiarnos en los coches y esperar nuevas noticias.

Estas llegaban por medio de un comunicado de la organización donde se informaba de la cancelación del concierto de El Altar del Holocausto, una auténtica pena, pero esta vez la seguridad primaba, y Zamora tuvo que quedarse sin la siempre genial homilía de los salmantinos.

Aquí llegó una larga espera de casi tres horas, hasta que la organización informó que los conciertos continuarían, y que tanto Lacuna Coil como Blind Guardian ofrecerían sus respectivas acutaciones.

La tormenta pasó, eso sí, dejando una gélida noche, y finalmente a las 12 menos cuarto de la noche, comenzaron a sonar los primeros acordes de «Blood, Tears, Dust» para júbilo de una audiencia cada vez más ávida de metal.

Cristina Scabia, Andrea Ferro y los suyos realizaron un buen concierto, que bajo el lema «Fuck The Rain» fue recibido con los brazos abiertos por el público. Es curioso como ha mutado la imagen de la banda, hoy en día hiper maquillados y tuneados, un puntito extra que aporta mayor fuerza escénica a una propuesta musical ya de por sí contundente.

«Trip The Darkness», «Reckless», «Apocalypse», «Layer of Time», dieron paso a un «Heaven’s a Lie» que encendió al público, al igual que «Veneficium», «Die & Rise» o «Nothing Stands in Our Way»

Buen concierto, que después del parón por la tormenta, supo incluso algo mejor.

Casi sin descanso, cambiando de escenario, llegó el turno de Bloodhunter y su atronadora descarga, garra, fuerza, intensidad y mala leche fueron las constantes con las que Diva Satánica y los suyos calentaron al público, que a estas alturas, lidiaba con una noche gélida.

Que mejor forma que abrigarse buscando cobijo entre el público a medida que los trallazos death caían sin descanso. Diva es una frontwoman de lo más solvente, sabe como conectar con el público, y el trabajo del dúo de guitarras siempre brilla, mostrando la calidad que atesora la banda.

Actuación irreprochable, que hubo que dejar a medias ya que Blind Guardian comenzaba sin que el concierto del Cooper Stage hubiera acabado.

BLIND GUARDIAN

Bajo un gran telón del «Somewhere Far Beyond» y con la sobriedad marca de la casa, Hansi Kürsch, AndréOlbrich, Marcuis Sipen, Frederin Ehmke y compañía hicieron su aparición, y tras un breve saludo y referencias a la maldita tormenta, anticiparon que iban a sonar un buen puñado de canciones, y que era tiempo de divertirse.

Como se simultaneó con el otro escenario, mucha gente no se enteró y los primeras temas no estuvieron muy llenos, algo que se solucionó a medida que avanzó el concierto, logrando el llenazo que una banda con esta historia merece.

Solo tuvieron que sonar «Into The Storm», «Welcome to Dying» y «Nightfall» para que a la gente se le olvidaran todos los sinsabores de la noche, temás míticos que insuflaron fuerza y energía y con los que el público conectó inmediatamente con la banda.

Como suele ser habitual en estos teutones, todo sonó a las mil maravillas, con buenas luces, sin monitores de sonido que permitía verles mejor, y eso sí, sin estridencias y la sobriedad acostumbrada. «Time Stands Still» fue el último tema en sonar antes de entrar en la parte dedicada al Somewhere Far Beyond, donde el disco sonó íntegro.

«Time What is Time», «Journey Through the dark» y «Black Chamber» (que no tocaban desde 1998) fueron las primeras en sonar, para de ahí enlazar con «Theatre of pain» (inédita desde 2003), «The Quest for Tanelorn» y «Ashes to Ashes» (ambas sin sonar desde 2010)

Da igual los años que pasen, da igual que suenen otras canciones, cuando llega el momento de «The Bard’s Song – in the forest», parece que el tiempo se congela, los astros se alinean y todo fluye para que se logre un trance de comunión absoluta entre público y banda. Fue el público el que cantó la mayoría de las estrofas, consiguiendo uno de esos momentos que se suele recordar.

«The bard song – The hobbit» fue la siguiente, otro tema que no tocaban desde hace 10 años, y finalmente «The Piper’s Calling» y «Somewhere Far Beyond» pusieron el punto y seguido a esta parte temática del concierto.

Aquí hay disparidad de opiniones, para unos fue un acierto, otros, los menos fans, hubieran preferido un concierto más de grandes hits, pero sea como fuere, todos disfrutaron de la cátedra metalera que suele impartir este combo perfectamente engrasado.

Ya sabemos que Hansi no es un tío especialmente simpático, dinámico ni con magnetismo, pero se esforzó en conectar con el público usando alguna palabra en español como el consabido «muchas gracias» que esta vez complementó con un «sois los mejores»

La guinda final llegó con «Time Stands Still» y sobre todo con los dos hitazos, «Valhalla» y «Mirror Mirror»

Y hasta aquí llegó nuestro Z!, la tormenta y el frío hizo mella en nosotros y optamos por la retirada, pedimos perdón a Debler y Leo, pero no había fuerza para más.

Nos vemos el año que viene.

Texto y fotos: Juan José Díez y S.A Sánchez

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5 comentarios

  1. Tened un poco de respeto y un mínimo de profesionalidad y hacer el favor de molestaros en escribir bien el nombre de los miembros de Blind Guardian. Y decir que Hansi no es un tío simpático tiene delito.

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