IN FLAMES – I, The Mask

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IN FLAMES – I, THE MASK

NUCLEAR BLAST

6.75 / 10

Cada nuevo disco de In Flames es la versión metalera de la caja de bombones de Forrest Gump: nunca sabes lo que te va a tocar. Y es que si algo ha caracterizado la carrera de estos suecos en los últimos años es su afán por reinventarse a sí mismos; huyendo de patrones preestablecidos, en cada nuevo disco han dado una vuelta de tuerca a su sonido, unas veces más accesible, otras con más electrónica han demostrado ser una banda super ecléctica que hace lo que le pide el cuerpo. No han salido indemnes de tanto cambio, sufriendo cambios de formación y perdiendo buena parte de sus seguidores más antiguos que han acabado renegando de esta nueva vertiente heterogénea y experimental.

Siempre fui de los que defendió los cambios, aunque hubiera decepciones por el camino (“Come Clarity“);  incluso discos con los que inicialmente no pude conectar como “Battles“, acabaron conquistándome después de sentir lo bien que funcionaban  en directo. Y de repente llega este “I, The Mask” y vuelve a romper los esquemas de la mayoría con una regresión hacía un sonido más duro y directo, con un Anders cantando mayoritariamente en gutural (a diferencia de sus últimos trabajos) y con una concepción homogénea y lineal del disco donde la mayoría de cortes siguen la senda de la contundencia.

Está claro que a In Flames le gusta navegar a contra corriente, cuando todos le pedían hacer otro “Clayman” o “Whoracle“, parieron discos muy alejados de ese patrón del Death Melódico, y ahora que muchos esperábamos que profundizaran en la experimentación, nos encontramos con una regresión a sonidos más clásicos y canónicos. Es un buen trabajo, con una innegable fuerza, pero se echa en falta ese toque de brillantez para que las composiciones germinen de forma perdurable en tu cabeza. En este aspecto “Voices“, “I am above” y “(This is our) House” son las que tienen mejores riffs y carácter diferenciador, mientras que el resto pasan más desapercibidas dentro de un trabajo globalmente aceptable y cañero, donde sorprende la ausencia de temas que luchen contra esta aparente auto-imposición de fuerza. Únicamente un lento “Stay With Me” y quizá “In This Life” parecen recordar a los In Flames rupturistas de los últimos años.

Este disco es un movimiento inteligente, les permitirá renovar de temas cañeros los set-list de los conciertos, conectar de nuevo con los viejos desencantados y todo sin desentonar con los seguidores ganados gracias a su nuevo sonido. Una vez más han vuelto a sorprender a todos.

Juan José Díez

6.8
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