Erik Gronwall – Bad Bones
Greenwall Entertainment
8.5/10
Con Bad Bones, Erik Grönwall demuestra una vez más que sigue siendo uno de los vocalistas más versátiles y carismáticos de la escena melódica actual. Aunque su paso por formaciones tan importantes como H.E.A.T o Skid Row ha dejado una huella imborrable, su apuesta por la carrera en solitario parece haberle permitido expresarse con una libertad creativa difícil de encontrar en otros contextos.
El álbum nace de una etapa especialmente complicada en la vida del cantante, marcada por la lucha contra una grave enfermedad de la que, afortunadamente, ha salido fortalecido. Esa experiencia vital impregna el disco de una energía especial, convirtiéndolo en una colección de canciones que transmiten fuerza, esperanza y ganas de mirar hacia adelante.
Musicalmente, Grönwall continúa moviéndose con comodidad dentro de los parámetros del AOR y el hard rock melódico, apoyándose en composiciones directas y estribillos que entran a la primera. Canciones como “Bad Bones” o “Praying for a Miracle” destacan por su capacidad para conectar con el oyente y, en el caso de esta última, recuerdan inevitablemente a la frescura y el empuje de los primeros trabajos de H.E.A.T.
A nivel interpretativo, el sueco vuelve a ofrecer una actuación sobresaliente. Su dominio vocal le permite alternar con naturalidad entre registros potentes y momentos más contenidos, siempre con una personalidad muy reconocible. El protagonismo recae principalmente en las guitarras y los solos de corte melódico, mientras que los teclados desempeñan un papel más discreto que en otras producciones afines.
Quizá nos encontremos ante una obra más accesible que algunos de sus trabajos anteriores, pero lejos de restarle atractivo, esa orientación favorece una escucha fluida y enormemente disfrutable. Además, el disco reserva espacio para momentos más íntimos y reflexivos, como “Save Me”, donde las armonías vocales y la sensibilidad de la interpretación aportan una dimensión especialmente emotiva.
La segunda mitad del álbum mantiene un nivel notable. “Hell & Back” incorpora un interesante juego de coros y una voz invitada que aporta un aire casi teatral al tema, reforzando su atmósfera. Por su parte, “How High” recupera el lado más desenfadado del cantante gracias a sus cambios de ritmo y a una estructura menos previsible, aportando variedad al conjunto.
El cierre llega con “Written in the Scars”, una delicada pieza al piano cargada de melancolía y sentimiento con pasaje orquestal y voz femenina includio. Es probablemente el momento más personal del disco, con un Grönwall entregado por completo a la interpretación y a unas letras que ponen el broche perfecto a la obra.
En definitiva, Bad Bones supone no solo un sólido regreso discográfico, sino también la confirmación de que Erik Grönwall atraviesa uno de los momentos más inspirados de su carrera. Un álbum repleto de buenas canciones que, sin duda, ganará todavía más enteros cuando llegue al directo y que debería situar nuevamente al cantante sueco entre los nombres más destacados de los festivales y escenarios del próximo año.
