Crónica: Iron Maiden reina en el día más multitudinario del Resurrection Fest – Jueves – 2 Julio 2026

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RESURRECTION FEST

JUEVES – 2 JULIO 2026

VIVEIRO

Tras la jornada inaugural del miércoles, llegó el turno de la que probablemente era la fecha más esperada de esta edición. De hecho, según datos oficiales del propio Resurrection Fest, el jueves fue la jornada más multitudinaria de la historia del festival. Y es que Iron Maiden representa mucho más que una banda de música. Los «Maiden» son historia viva del heavy metal y, con permiso de Metallica, la banda de metal más grande de todos los tiempos.

Pero antes de que llegara su actuación, había mucho metal más que vivir intensamente.

CASKETS

De nuevo, y esto se da últimamente mucho en festivales de cartel tan amplio, una banda metalcore/post-hardcore más, que lo hace todo bien, pero que olvidas poco después de consumirla. Últimamente el metalcore es el estilo predominante en este tipo de evento multitudinario, y a veces, cuesta encontrar rasgos distintivos que hagan que revisites la música de ese grupo más adelante.

Los británicos ofrecieron un show donde primó la potencia y los temas enérgicos, ideales para desatar la adrenalina, pero que, más allá de ese impacto inicial, dejan poco poso.

BLOOD COMMAND

El escenario Chaos es el que más bandas «gamberras» aglutina, predominando bandas hardcores, o como el caso de estos noruegos, puro punk. Si hubiera que incluir en el diccionario una definición de actuación macarra, nada lo representaría mejor que una foto de Blood Command y su explosiva frontwoman Nikki Brumen, que con una desinhibida entrega demostró como meterse al público en el bolsillo.

Cantó, gritó, escupió, voló sobre las cabezas del público y se fusionó con él en un pogo masivo. Poco más se puede hacer, eso unido a la esencia punkarra de sus temas, hicieron de su actuación algo colorido, bastante divertido y que no pasó desapercibido. Entrega total y un auténtico ciclón llamado Nikki Brumen.

ANGELUS APATRIDA

El sol sale por el este, se pone por el oeste, el agua moja, y Angelus Apatrida lo peta. Da igual cuando leas esto. Son verdades grabadas en piedra que siempre se cumplen. Angelus Apatrida se han ganado el respeto de todo el público a base de tesón, trallazos thrash y una fe inquebrantable en un estilo musical ajeno a las modas.

Algunos aún recordamos cuando, en el Resurrection Fest, Bring Me The Horizon les cortó el sonido. Viejos tiempos que han quedado atrás, ya que hoy, Angelus es lo suficientemente importante para llenar con su thrash el escenario principal, ofreciendo una actuación irreprochable, donde sus himnos «One of us», «Snob», «Indoctrinate», «Cold», «Of Men And Tyrants», «Violent Dawn», «Give Em’ War», «Sharpen the ghillotine» o «You are next» volvieron a conquistar a la audiencia.

Son atronadores, suenan con una limpieza asombrosa y sus actuaciones nunca fallan. ¡Qué pedazo de banda tenemos!

IRON MAIDEN

El legado, la influencia y el arraigo de Iron Maiden dentro de la comunidad metalera son superlativos. Trasciende más allá de la música. La pasión por Iron Maiden es total, y pocas bandas son capaces de juntar a tres generaciones dispuestas a disfrutar de su música. Hijos, padres y abuelos disfrutan por igual, así que aunque no se estrenaban en el festival -tocaron en 2016- ahora la expectación -o eso que se ha dado en llamar FOMO- era infinitamente mayor. La banda ha superado baches a lo largo de su historia -la marcha y vuelta de Bruce, el declive de ventas, la enfermedad de Bruce, la renuncia de Nicko– y eso hace que cada una de sus actuaciones sea un elemento total de celebración.

El recinto del Main Stage se llenó a rebosar, no había ni un centímetro cuadrado libre, la multitud aguardaba expectante a que el «Doctor Doctor» de UFO desatara las hostilidades y, qué tendrá Iron Maiden, que es comenzar esos acordes y erizarse el vello. Da igual que sepas que llega, da igual que lo hayas vivido infinidad de veces, siempre pasa… y eso amigos, representa la magia de la música de Iron Maiden en directo.

La banda pidió por las pantallas que la gente se olvidara del móvil por un momento y disfrutara del show, lamentablemente no tuvieron éxito en su petición y un mar de móviles se alzó al aire en cuanto comenzó a sonar «Murders in the rue morgue», donde pudimos ver a una banda totalmente en forma, destacando la pasión y garra que transmite Steve Harris al bajo, verdadero sustento y alma máter del grupo, y a un Bruce Dickinson en perpetuo estado de gracia, cuyas canas en la melena son el único gesto que denota el paso del tiempo, ya que su voz sigue rindiendo a un nivel mayúsculo. Hay artistas que envejecen; Bruce parece limitarse a cumplir años.

Esta gira comprende temas que van de la época de «Iron Maiden» (1980) hasta «Fear of the dark» (1992), época llena de himnos y trallazos intergeneracionales. Así que, ¿qué tema destaca sobre los demás? Todos son buenos, ya sea «Wrathchild», «Killers», o «Phantom of the opera», aunque evidentemente, hay otros que siguen destacando sobre los demás, e hitazos como «The number of the beast», «2 minutes to midnight» o «Run to the hills» suelen lograr una mayor adhesión del público.

El trío de guitarristas, Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers se van alternando en los distintos solos, mientras que los dos primeros destacan por su sobriedad, Janick representa el contrapunto dinámico, saltando, moviéndose y mostrándose mucho más juguetón con la guitarra y los guiños al público. La gran pantalla trasera cambiaba a ritmo de los temas («Infinite dreams», «Powerslave»), y hubo tiempo hasta para la larguísima «Rime of the ancient mariner», tema que es el favorito entre varios de los músicos de la doncella.

La primera parte del show fue potente, pero la segunda subió un poco más la intensidad y es que los temas de esta sección final tuvieron mucho más gancho y pegada, con los «Run to the hills», «Seven son of a seventh son», «The Trooper» -bandera de Galicia incluída, «Hallowed be thy name» -aún se me eriza el vello al recordarlo- e «Iron Maiden» como cierre.

Para los bises, «Aces High», «Fear of the dark» y una guinda final en forma de «Wasted years». 50 años después, la pasión sigue intacta. Históricos una vez más.

CALIBAN

Aún recuerdo el concierto de Caliban en el Resurrection Fest del 2022. Ofrecieron un conciertazo donde lo que más destacó fue la reacción del público ante sus trallazos. Entonces, el Main Stage se convirtió en un mar de crowdsurfing, con las multitudes volando sobre las cabezas de los compañeros.

La intensidad de entonces sigue intacta, la banda ha seguido sacando buenos discos, y si nos ponemos puristas, hasta han endurecido su sonido. Así que, aunque ahora su actuación fuera en el escenario 2, los ingredientes seguían presentes, y de nuevo fue una actuación marcada por la agresividad y la adrenalina.

Sonaron bien, con la potencia que necesita su sonido, y los «Paralyzed», «Davy Jones», «Insomnia», «Nothing is forever» y compañía resultaron bastante disfrutables. El leitmotiv del Resurrection Fest es el «home of extreme music». Caliban representa fielmente ese espíritu.

ANTHRAX

Anthrax es una banda clásica, forma parte del big four del thrash, pero en su tiempo, fueron una banda super rompedora e innovadora que introdujo muchos elementos de modernidad en un estilo poco proclive a ello como el thrash. Hoy en día, con todos esos elementos ya asimilados, tienen el estatus merecido de banda clásica y sagrada. Con la ausencia de Charlie Benante en la batería por culpa de una inoportuna lesión en su muñeca derecha, Antrax presentó la formación de Derby Todd en sustitución a la batería, el mítico Scott Ian a la guitarra, Frank Bello al bajo, y a la voz otro incombustible como Joey Belladona.

Una banda no forma parte de las leyendas del Big Four por casualidad. Ofrecieron un buen concierto del que lamenteblemente solo podemos ser testigos de la primera mitad, ya que los caprichos de la programación les colocaron con Psychonaut, y dividimos nuestro tiempo.

En lo visto, buen sonido, entrega total, un Belladona muy cercano al público, y una banda que funciona con precisión absoluta. Ian contagia con su entrega, y los «Among the living», «Got the time», «Madhouse», «Caught in a mosh», «metal thrasing Mad» y «keep it in the family» sonaron tal y como deben sonar unas leyendas. Compactos, precisos y super naturales. Lamentablemente, no hubo tiempo para más y nos quedamos con ganas de disfrutar el fin del show.

PSYCHONAUT

Si tanto nos interesaba Anthrax, ¿por qué decidimos cambiarlos por Psychonaut? Existe el llamado coste de oportunidad, es decir, Anthrax han venido 1000 veces a España, y posiblemente vengan otras 1000 en los próximos años, sin embargo, ver a los belgas Psychonaut en un festival o sala española es equiparable a ver un mirlo blanco. Es una banda inconmensurable pero poco conocida, y como tal, seguramente poco rentable para los promotores, por eso, nuestro frikismo nos obligó a dejar todo para no perdernos esta oportunidad.

Y vaya si mereció la pena, este trío ofreció un conciertazo. Su música no es para todos los públicos, es un post-rock técnico, progresivo, intrincado y nada accesible, pero sonó pulcro y cristalino en los dominios del Desert Stage, con un Stefan de Graef brillante a guitarra y voz, perfectamente comandado por Thomas Michiels al bajo y Harm Peters a la batería.

Los «All your gods have gone», «Endless currents», «all I saw as huge monkey», «The fall of conciousness» sonaron perfectos, casi idénticos al disco, y sin apoyo de pistas grabadas. Una delicia para un público reducido que sin duda no se arrepintió de la apuesta. Buenísimos.

S.A Sánchez y Juan José Díez

Fotos: Resurrection Fest

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