RESURRECTION FEST
VIERNES – 3 JULIO 2026
VIVEIRO
Tras la jornada histórica del jueves, llegaba un nuevo día con todo vendido en el Resurrection Fest. De hecho, Limp Bizkit siempre había sido uno de los grupos más demandados por la audiencia del festival, que por fin vieron cumplidos sus deseos, los suyos y los de mucha otra gente -de varios países- que se acercaron a Viveiro para ser testigos de la vuelta de Fred Durst y los suyos a España.

Más allá del enorme e indudable atractivo de Limp Bizkit, el viernes fue probablemente la jornada más equilibrada del festival. Apenas hubo puntos flojos en un cartel repleto de actuaciones memorables y, para esta redacción, terminó siendo el mejor de los cuatro días.
THE RASMUS
Abrimos el día con los finlandeses The Rasmus, que tras su paso por Eurovisión parecen vivir una segunda juventud. Con una banda renovada, donde destaca la explosiva Emppu Shhonen, ofrecieron un concierto de marcado corte nostálgico sin renunciar a los temas más recientes.

Sin embargo, fueron los míticos «Guilty», «No Fear», «Livin in a world without you» o «In the shadows» los que conectaron más con la audiencia.

Quien tuvo, retuvo. La banda tuvo un pasado mucho más brillante y de mayor exposición, pero hay que reconocer, que su directo sigue manteniendo su atractivo.
MOURIR
Mourir son una de las propuestas más interesantes surgidas del nuevo black metal francés. Su música bebe de la tradición del género, pero incorpora con naturalidad elementos atmosféricos y post-black que enriquecen el conjunto sin restarle agresividad.

El Desert Stage era el escenario ideal para ellos. Allí encontraron un público entregado, con muchas camisetas de su ya característico e ilegible logotipo, dispuesto a dejarse envolver por esa oscuridad elegante que desprenden sus composiciones. Fue un concierto breve, pero intenso, en el que ‘Bâtards égarés’, ‘Nous, le venin’, ‘Aux inutiles’, ‘Feu d’un regard’ o ‘La pluie, le torrent, la boue, le vent, la lave’ dejaron claro que estamos ante una banda con una personalidad muy marcada. Si siguen esta evolución, darán mucho que hablar en los próximos años
BLEED FROM WITHIN
Muchos, esta redacción incluida, conocimos a Bleed From Within en su explosivo concierto del Resurrection Fest del 2022 que en propias palabras de la banda, había sido el mejor concierto de su carrera; ya entonces nos sorprendió su actitud, su cercanía, simpatía y colección de temazos.

Hoy, cuatro años después, con una carrera más trabajada, y una base de fans más asentada, multiplicaron por mil las buenas sensaciones de 2022, ofreciendo una actuación magistral para el recuerdo, llena de buenas composiciones, con el público entregado -que respondió con ganas a la llamada de la banda de hacer crowdsurfing y que obligaron al impecable equipo de seguridad a multiplicarse para recoger a una interminable sucesión de crowdsurfers.

Abundante fuego adornó la actuación de una banda que se ganó al público desde el primer instante, y es que Steven Jones apareció con una camiseta de la selección española, y dijeron que en este mundial, con la ausencia de Escocia, ellos apoyaban a España. No habría hecho falta, porque el público estaba ansioso de que sonaran sus temas para entregarse al desfase, y es que desde el comienzo al final, las miles de personas se convirtieron en una marabunta de desaforado movimiento.
Scott Kennedy, con la cara rojo cual guiri en Benidorm, volvió a hacer gala de su simpatía, sonaron potentes y limpios, y los «God complex», «The end of all we know», «Levitate», «Pathfinder», «A hope in hell», «I am damnation» y «In place of your halo» sonaron maravillosos.
Otro bolazo para el recuerdo.
TRIVIUM
Si hubiera que elegir el concierto del día, probablemente sería éste. Trivium firmó una actuación descomunal. Pareció una banda totalmente diferente a la vista en Madrid hace unos meses, donde ofrecieron una actuación correcta pero no memorable. Sin embargo, en el Resurrection Fest, con un setlist preñado de cortes icónicos sin una mínima presencia de rellenos, fue una descarga totalmente maravillosa.

Fue la actuación con más fuego -literal y metafóricamente hablando- del festival, con una formación en perenne estado de gracia que sonó atronadora y donde sus «Pull Harder on the Strings of Your Martyr», «Strife», «A Gunshot to the Head of Trepidation» convencieron desde el principio del show. Hablaron poco, lo justo para agradecer al público su presencia y ensalzar la cultura y comida española, y se centraron en encadenar temazo tras temazo, siempre en crescendo de intensidad.

«Ascendancy» siempre fue mi disco favorito de la banda, y sonaron tres temas de él, además de Gunshot y Pull Harder entró «Like light to the flies», mientras que el resto del show fue una recopilación de temas muy representativos como «Down from the sky», «Untild the wold goes cold», «Silence in the snow», «Throes of perdition», «Catastrophist» y «The heart form your hate».
El broche llegó con un descomunal ‘In Waves’. Sin discusión, uno de los conciertos del festival.
GAEREA
Para Gaerea, su concierto en Resurrection Fest fue como «jugar en casa» debido al numeroso público portugués presente este viernes. Con uno de los mejores discos del 2025 bajo el brazo («Loss«) las expectativas por ver su concierto eran altas. Se cumplieron en parte, ya que algún que otro problema ensombreció su actuación.

Y es que el sonido del comienzo fue un poco caótico, con el volumen de una guitarra sufriendo vaivenes hasta el extremo de silenciarse durante periodos de las dos primeras canciones. Menos mal que se corrigió relativamente rápido, y es que una de las principales armas de Gaerea son los importates dibujos melódicos de las guitarras. Así «Lbrnth» y «Nomad» no transmitieron la brillantez del disco, menos mal que a partir de ahí, «Phoenix», «World Ablaze» y «Submerged» hicieron olvidar esos contratiempos.

La actuación de Gaerea resulta visualmente muy estética y estimulante, y es que el vocalista se mueve con una elegancia casi coreográfica, creando una disonancia importante entre esa gracilidad y la visceralidad de su voz. También ayuda a ello las máscaras que cubren los rostros de toda la banda.
Y con «Cyclone», «Luminary», «Hope Stters» y «Unknow» se llegó al punto álgido de la actuación con un «Wilted Flower» que fue a la vez íntimo y brutal. Sin los problemas del principio habría sido de matrícula, pero podemos catalogarlo de notable.
LIMP BIZKIT
Se notaba que el de Limp Bizkit era otro de esos conciertos esperados con anhelo por la audiencia española. Una vez más, el recinto se llenó a rebosar. La zona del Pandemonium se tuvo que cerrar porque tampoco entraba un alma, muestra de la expectación que levantó la actuación de Fred Durst y compañía.
Y aunque la sensación generalizada a su finalización fue más que positiva, hay que reconocer que fue un concierto con luces y sombras. Las luces, las esperadas, temazos orientados al disfrute y que fue una «gozadera» generalizada entre un público que acabó exhausto de tanto bote y movimiento; las sombras llegaron de los interludios demasiado largos en la mitad de algunos temas, y las transiciones demasiado lentas entre canciones. De hecho, fue la única actuación de todo el festival que no terminó a su hora.

Su aparición en el concierto fue extremadamente sobria, sin ningún elemento de espectacularidad, simplemente los integrantes aparciendo sobre las tablas sin decir nada y dando tiempo -largo- a que sonara el primer acorde. Eso sí, fue sonar «Hot Dog» y fluir una energía superlativa. Hay conciertos que se valoran por la precisión musical y otros por el impacto que generan sobre el público. El de Limp Bizkit pertenece claramente al segundo grupo. El recinto entero se convirtió en una gigantesca fiesta de saltos, pogos y karaokes multitudinarios, ayudados por las letras proyectadas en las pantallas, que llevaron al límite las gargantas de un público totalmente entregado.
«Break Stuff», «9 Teen 90 Nine», la versión de George Michael «Faith», «My generation», «Livin it up» fueron apoteósicas, aunque no tanto como «My Way» (uno de los muchos momentazos que tuvo el show). Aunque Fred Durst comanda la actuación, la potente presencia escénica de Wes Borland impresiona, mientras tanto, el resto de la banda sustenta todo ese sonido tan nu metal que nos trasladó a todos a los 2000. Muy bien Dj Lethal al scratch, y bonito recuerdo a su bajista fallecido Sam Rivers.

La anécdota de la noche la protagonizó una asistente a la que Fred invitó a subir al escenario para cantar ‘Full Nelson’. Los nervios —o quizá alguna copa de más— le jugaron una mala pasada y terminó vomitando varias veces, aunque, una vez recuperada, pudo completar el tema junto a la banda. Antes habían sonado ‘My Way’, ‘Eat You Alive’, ‘Re-Arranged’, ‘Rollin» y ‘Nookie’.

Para el final, «Boiler», un sosegado «Behind Blue Eyes» (versión de The Who) y brutal fiesta final con «Break Stuff». Lo dicho, sensación de conciertazo, aunque con algún mínimo «pero».
BORKNAGAR
Y para el cierre del día, Borknagar y su black/folk progresivo. Son una banda peculiar que dependiendo del tema que escuches, parece que tocan estilos totalmente diferentes.
La crudeza de «Up north» no tiene nada que ver con la sutileza de «Voices». El espíritu folk de «Nordic Anthem» contrasta con la velocidad de «Moon», pero al final hay una fina línea que une tanta creatividad.

Se agradece encontrar bandas capaces de escapar de cualquier etiqueta. Su creatividad sigue siendo su mayor virtud y, precisamente por la dificultad de verlos por aquí, su actuación fue uno de esos pequeños regalos que siempre deja el Resurrection Fest.
Y así terminó una jornada difícilmente mejorable. Entre la contundencia de Bleed From Within, el recital de Trivium, el regreso de Limp Bizkit y la personalidad de propuestas como Gaerea o Borknagar, el viernes dejó la sensación de haber vivido el día más completo de todo el Resurrection Fest. Ese listón quedaba ya muy alto para la despedida del sábado.
Juan José Díez y S.A. Sánchez
Fotos: Resurrection Fest