Crónica: Marilyn Manson pone el broche final a un exitoso Resurrection Fest – Sábado – Julio 2026

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RESURRECTION FEST

SÁBADO – 4 JULIO 2026

VIVEIRO

El cuarto y último día del festival llegaba tras dos jornadas históricas. El clasicismo de Iron Maiden y el fiestón protagonizado por Limp Bizkit habían dejado el listón muy alto. El sábado era el turno de otra figura icónica, el inclasificable y antaño polémico Marilyn Manson. Aun así, quedó patente que despertaba algo menos de expectación que los cabezas de cartel anteriores, algo perceptible en una ligera disminución de la afluencia.

HAMLET

Hamlet se ha ganado a pulso el ser uno de los referentes nacionales del metal. Su longeva carrera, labrada a base de buenos discos y potentes directos, le ha granjeado una fiel base de seguidores que suele convertir sus actuaciones en una experiencia ardiente.

No era la mejor hora, pero ofrecieron una buena descarga demostrando que la edad es solo un número. Super dinámicos y saltarines, exudaban energía y ganas. Sus míticos ‘Irracional’, ‘Jodido Facha’ y ‘Limítate’ fueron recibidos con entusiasmo. No importó la hora. Hamlet nunca falla. Su público tampoco.

IMMINENCE

No estando mal, la actuación de Imminence resultó un tanto fría. No tuvo brillo, el sonido fue mejorable y los temas no conectaron del todo con el público. Su propuesta es original: la inclusión del violín siempre aporta un rasgo diferenciador a su metalcore moderno; sin embargo, no fueron elementos suficientes para dejar un poso de satisfacción.

Es cierto que Eddie Berg toca el violín en sus actuaciones, pero el hecho de que siempre haya una pista extra grabada deja una sensación algo artificial. Seguramente recurran a ella para sonar tan completos y con tanto cuerpo como en los discos, pero a veces es mejor ofrecer algo más natural y orgánico.

Es una banda elegante —musical y estilísticamente—; sin embargo, a temas como ‘Temptation’, ‘Desolation’, ‘Heaven Shall Burn’, ‘Erase’, ‘Infectious’, ‘God Fearing Man’ o ‘The Black’ les faltó un extra de pegada para convencer. Correctos, pero lejos de dejar la huella que cabía esperar.

P.O.D.

Es una lástima los problemas de sonido que sufrieron P.O.D.. En su tiempo estos californianos tuvieron mucha repercusión; el nu metal, el rapcore y demás despuntaban en todo el mundo, y supieron surfear esa ola. El paso del tiempo hizo que la moda pasara y su importancia también se diluyera, pero había ganas de vibrar con su potente directo. Lamentablemente, los problemas ensombrecieron su desempeño.

Por dos veces, al principio del show, se fue el sonido por completo. La banda pareció no percatarse, pero fueron dos interrupciones que irremediablemente volvieron gris su actuación. Los continuos cortes terminaron por sacarnos del concierto, hasta el punto de abandonar el Main Stage para ver la segunda parte del concierto de Cwfen.

En lo visto, y abstrayéndonos de los problemas, bien: mucho bote, energía y unos ‘Murdered Love’, ‘Drop’, ‘I Got That’ y ‘Satellite’ que hicieron saltar a un público que hizo todo lo posible por olvidar los problemas. No fue culpa suya, pero quedará como uno de los borrones del festival

CWFEN

Quizá condicionados por la decepción de P.O.D., el de los escoceses Cwfen nos pareció un conciertazo. El doomgaze es otro de esos estilos minoritarios que no suele tener muchas líneas en los medios especializados, pero está claro que puede resultar muy estimulante.

El sonido pesado, denso, pero con atisbos de modernidad sonó a las mil maravillas en el Desert Stage, con una Agnes Alder totalmente cautivadora, capaz de fuertes contrastes entre su voz cadenciosa y la agresividad de su gutural. Agresividad y dulzura, juntas pero no revueltas, buen sonido y una colección de temas muy interesante.

Hasta se atrevió a decir unas palabras en castellano —chuleta en mano— que acabaron con un «Graziñas, Galicia». Quizá influyó la decepción que acabábamos de llevarnos con P.O.D., pero lo cierto es que Cwfen terminó siendo uno de los descubrimientos del festival.

‘Bodies’, ‘Wolfsbane’, ‘Reliks’, ‘Whispers’, ‘Penance’ o ‘Rite’ fueron algunos de los temas elegidos.

GRIDIRON

Buen show el de Gridiron. El hardcore se rige por unos estándares irrenunciables: fuerza, potencia, agresividad y cercanía. Todo se cumplió y el Chaos Stage se vino abajo con su propuesta directa y sin concesiones.

Para los más profanos pueden parecer algo lineales, pero lo que importaba era dejarse llevar por su intensidad, así que objetivo cumplido. No reinventan el hardcore, pero tampoco lo pretenden. Lo suyo es golpear de frente.

MASTODON

Mastodon volvía al Resurrection Fest tras su actuación de 2022. Desde entonces mucho ha pasado por la banda: la salida y posterior fallecimiento de Brent Hinds fue un palo muy duro de asimilar. Afortunadamente, la banda está de nuevo a tope, este año editará nuevo disco y, visto lo visto, sus directos siguen molando.

Cierto es que resulta extraño no ver la imponente figura de Brent Hinds, pero Troy Sanders, con un extra de protagonismo, y Brann Dailor (batería y voz) son capaces de suplir su ausencia. Su nuevo guitarrista, Nick Johnston, es super solvente y clavó sus solos, demostrando su destreza técnica y buen hacer, complementando a la perfección a Bill Kelliher.

Animaciones de fondo aportando algo de color y buen sonido generalizado para disfrutar de ‘Tread Lightly’, ‘The Motherload’, ‘The Crux’, ‘Your Ghost Again’ —uno de sus nuevos temas—, ‘Crystal Skull’, ‘Black Tongue’, ‘Megalodon’ e ‘I Am Ahab’, que sonaron rocosos y convincentes.

Para muchos la labor de Brann Dailor puede pasar desapercibida, pero es todo un titán. Sus fills son una delicia y su voz me sigue pareciendo la que más personalidad aporta a la música de MastodonTroy Sanders volvió a mostrarse sólido a la voz, aunque el componente emocional que aporta Brann sigue marcando la diferencia. Dio las gracias repetidamente al público y, globalmente, fue un concierto irreprochable.

La parte final del show fue siempre en ascenso (‘More Than I Could Chew’, ‘Crack the Skye’, ‘Mother Puncher’ y ‘Steambreather’) hasta desembocar en el explosivo y aclamado final de ‘Blood and Thunder’.

Me queda la pega de que ‘Teardrinker’ no estuviera en el setlist, pero para gustos, colores.

DOGMA / CONVERGE

Dogma las habíamos visto no hace mucho abriendo para Lord of the Lost. Para quienes no las conozcan, es una banda que explota mucho la imagen y la sexualidad, con indumentarias de monja y canciones de temática lasciva.

Para muchos es un mero producto artificial de marketing; otros sí ven mimbres de interés en ese hard rock blandito y super accesible. En Viveiro aparecieron ataviadas con una camiseta de la selección española, un guiño que no sé si resultó suficiente para ganarse al público. Como propuesta exótica, no estuvo mal.

Converge representó el polo opuesto. Nadie les puede acusar de ser algo artificial: les sobra autenticidad y su descarga fue super directa. El sonido, algo sucio, no importó, ya que su propuesta es un tanto anárquica. El polvo presente en las inmediaciones del escenario daba buena muestra de lo allí vivido. Energía a raudales.

MARILYN MANSON

En su tiempo más álgido, Marilyn Manson buscaba y explotaba la polémica; eso le granjeó popularidad y seguidores. Posteriormente, la polémica le alcanzó ya no por su música o el mensaje de sus letras —impostadas y orientadas a molestar—, sino por algo mucho más serio como las acusaciones de abusos a sus parejas. Aquello marcó profundamente su carrera y provocó un largo periodo de ostracismo del que no ha sido sencillo regresar.

Ahora, de nuevo en la carretera, parece que sus conciertos son mucho más profesionales. Quien haya visto a Marilyn Manson varias veces sabe que ha sido capaz de ofrecer actuaciones memorables… y otras completamente olvidables. Ahora, afortunadamente, se centra en la música, apenas habla ni hace excentricidades. Es de agradecer, porque hay que reconocer que Marilyn Manson tiene temazos que también han sido muy importantes para varias generaciones.

Varias cruces de luces pusieron el toque de color en el escenario: simples, sencillas, pero efectivas, que ayudadas por un sonido super limpio hicieron de su concierto algo irreprochable.

Los temas de Antichrist Superstar fueron los que más sonaron (‘Angel with the Scabbed Wings’, ‘Dried Up, Tied and Dead to the World’, ‘The Beautiful People’ y ‘Tourniquet’), seguidos de Holy Wood (‘Disposable Teens’, ‘The Love Song’ y ‘The Nobodies’) y The Golden Age of Grotesque (‘(s)AINT’, ‘This Is the New Shit’ y ‘mOBSCENE’). Por su parte, Mechanical Animals, a todas luces un disco muy infravalorado, se conformó con dos cortes (‘Great Big White World’ y ‘The Dope Show’), al igual que One Assassination Under God – Chapter 1 (‘As Sick as the Secrets Within’ y ‘Nod If You Understand’), más la inclusión de ‘Sacrilegious’ y ‘Raise the Red Flag’.

Curiosamente, el momento más aplaudido y con el que más móviles se elevaron al aire fue la versión de ‘Sweet Dreams (Are Made of This)’ de Eurythmics. Algo más discutible resulta cerrar con otra versión, ‘Personal Jesus’, de Depeche Mode, aunque lo cierto es que el setlist fue equilibrado, muy representativo de su historia y sonó pulcro y limpio.

El único momento para los adornos visuales llegó en ‘Tourniquet’, con la aparición de Marilyn Manson sobre zancos, un toque extra que no podía faltar en una de sus descargas. La banda estuvo muy correcta, sin fallos, y la voz de Manson rindió a buen nivel, con esos rugidos tan característicos suyos. Nos gustó. Actuación notable, probablemente una de las más sólidas de su última etapa.

La reacción del público fue más fría que con otros cabezas de cartel. Aun así, los míticos ‘Sweet Dreams (Are Made of This)’ y ‘The Beautiful People’ sacaron del letargo a los más reticentes.

Y así, sin fuerzas para más, emprendimos nuestra retirada. No hubo energía para la locura de Blood Incantation, pero ya nos llevábamos el saco lleno de buenos directos y bonitos recuerdos.

Sobrevivir a cuatro días de festival no es sencillo. Llega un momento en que pesan el cansancio, los kilómetros recorridos, los pies protestan y uno llega a preguntarse qué hace allí cuando podría estar cómodamente en el sofá viendo Netflix. Sin embargo, basta despertarse al día siguiente para que aparezca ese extraño vacío y empiece la cuenta atrás hacia la siguiente edición. Quizá ahí resida la verdadera magia del Resurrection Fest.

Sin duda, otra edición satisfactoria del Resurrection Fest. Nos vemos en 2027.

Juan José Díez y S.A. Sánchez

Fotos: Resurrection Fest

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