CRÓNICA: SIHIRO MUSIC FEST (Febrero 2019) – Metal extremo, folk y swing en un mismo festival

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SIHIRO MUSIC FEST

23 DE FEBRERO

VIGO (SALA MASTERCLUB)

GUILLES + O.D.I.O. + CELTIBEERIAN + BOSTOK + THYBREATH + ANODHOR

Entono el mea culpa por la tardanza en subir esta crónica que sin duda no desmerece su protagonismo por el gran papel y la gran organización que sus dos responsables llevaron a cabo en todo momento.

Es improbable que un festival que se lleva fraguando tantos meses pueda salir mal. Y más con la organización tan cuidada que se trabajaron sus dos organizadoras, María Sihiro y Goat Klaw desde semanas, o incluso meses atrás. La cita del 23 de febrero en Vigo llevaba apuntada en nuestros calendarios mucho tiempo.

Desde primeras horas de la tarde, la organización empezó a montar todos los stands que se colocarían para la ocasión. Camisetas (marca InBloom originales), puestos de comida (pizzas y bocadillos), photocall y zona de merchandising de bandas, además de una zona de descanso cubierta en la que en muchos momentos de la noche la gente descansó.

Al lado de la sala, por si la oferta era poca, se habilitó otra sala con comida y bebida (¡gratis!) de la que se encargó la familia de la organización y con posibilidad de guardar el equipo y las chaquetas para los medios (un detalle que me pareció precioso).

Pero entremos en materia. Esta era la primera edición y contó con bandas tan variopintas como excepcionales como son Guilles, O.D.I.O, Celtibeerian, Bostok, Thybreath o Anhodor. Si queréis saber más en profundidad sobre ellos, hace poco realizamos un reportaje a fondo sobre cada una de las bandas (enlace aquí).

Mucho antes de la apertura de puertas, la gente ya estaba presente y el ambiente se iba animando entre conocidos llegados de muchas partes y nuevas amistades que se forjaban. Los primeros encargados de abrir la velada fueron Guilles.

Con un cantante totalmente entregado, una voz gutural y unos músicos absortos en todo momento gozaron de un gran sonido durante todo el concierto, que, aunque pareció escaso, les dio la oportunidad de repasar bastantes temas de su trayectoria. Me recordaron a las primeras épocas de Hamlet y su metal extremo encendió la llama para entrar en calor para todo lo que venía después de forma muy elegante y bien defendida.

Setlist:

Push
Seed
Dehumanized
Fly
Disobedient
Dirty
Enraged
Lost
S.J.W.
Alive
Clone

Con un cambio entre banda y banda de unos 20 minutos, necesario y que obligó a la gente a acercarse a los puestos que se colocaban en las inmediaciones de la puerta de la sala, los segundos en acción eran O.D.I.O. O bueno, mejor dicho, Our Days In Oblivion.

Toda una sorpresa ya que en el momento de salir a escena iban ataviados con disfraces de enfermos (o enfermeros) psiquiátricos y pelos de colores. Su música era de lo más psicodélica y su cantante desprendía una fuerza apoteósica que arrasó con todos los espectadores de la sala. Tanto así que dos veces se lanzó al público y dos veces fue llevado en volandas. Aunque esta vez el sonido en algunos momentos dejó un poco que desear, sin duda se metieron a la audiencia en el bolsillo y su cantante tiró del carro durante todo el concierto. Banda muy recomendable.

Sobre las 11 de la noche, Celtibeerian eran los encargados de seguir con la velada, banda de la cual llevaba mucho tiempo detrás y todavía no había tenido ocasión de ver en directo. Prácticamente eran los cabezas de cartel, y aunque la sala estuvo llena la mayor parte de los conciertos, sin duda en Celtibeerian se llenó hasta la bandera.

Los de Ciudad Real ya se han forjado una reputación dentro del panorama del folk metal español, y su música mezclada con gaitas y violines con temas mundanos con letras como la cerveza y la fiesta, son la mezcla perfecta para una noche de festival. Durante su concierto de una hora, más o menos, interpretaron temas como The Wolf I Am (tema que ya no falta en sus conciertos) o Looking for a Beer. Es innegable que Gus y Patricia se combinan a las voces de forma síncrona que hace una delicia para todos los que la oyen. Una actuación que dejó con ganas de más. Su concierto fue una fiesta continua y da gusto ver cómo se compenetran entre sí todos sus componentes. Sin duda Celtibeerian lo tienen todo para llegar lejos.

Sorpresa para mí los siguientes invitados de la noche, Bostok. Paisanos levantinos desde Castalla, no sabría llegar a definir muy bien qué estilo les representa más. De hecho en apariencia emulan una vestimenta parecida a la Naranja Mecánica y en estilo tienen fuertes raíces del metal progresivo pero son capaces de introducir elementos del swing o del jazz. Una mezcla explosiva mezclada con elementos tan dispares como el humor o la siniestralidad. Ni siquiera podría explicar cómo es posible que todos estos factores se combinen y queden bien, pero estos chicos son capaces de hacerlo. Y yo que me pensaba que después de ver a Toundra en directo pasaría mucho tiempo para que algún grupo me volviera a sorprender. Me atrevería a decir que como descubrimiento, fue mi banda de la noche.

Rondando cerca de las 2 de la madrugada, y tras varias horas de intensa música, contra todo pronóstico los ánimos se caldeaban cada vez más, la sala prácticamente estaba hasta los topes, la cerveza corría como si no hubiera un mañana, y nadie quiso perderse la actuación de Thybreath.

Los madrileños encabezan la lista de bandas referentes en el panorama nacional del thrash metal, cosechando logros como ser finalistas del Band Contest 2018 del Resurrection Fest. Como no podría ser de otra manera no dieron respiro en ningún momento en todo el concierto, dejándose la voz y la piel en cada uno de sus movimientos. Gran parte del setlist se centró en su segundo y último trabajo Where the Gods fall, además la banda interpretó en primicia dos temas que formarán parte de su próximo trabajo “My Own Hell” que verá la luz muy pronto. Aunque no soy gran seguidora de este estilo admito que sonaron arrolladores y que el papel de su frontman y cantante Víctor les hace más atractivos si cabe con su música. Tienen todo lo necesario para llegar lejos.

He de pedir disculpas ya que debido a las intempestivas horas de cierre, y el largo trayecto de vuelta de una servidora, no pude quedarme para escuchar lo que Anhodor tenía preparado para la velada. Una verdadera lástima y una deuda pendiente que saldaré con ellos tarde o temprano. Sin embargo añadir que Anhodor, autóctonos de la tierra, centraron su concierto en su primer trabajo de larga duración “Break the Silence” y que apuestan por una estética al más puro estilo vikingo muy lograda.

No me queda por añadir mucho más, simplemente reiterar otra vez la gran labor de Goat Klaw y Maria Sihiro, que hacen que con promotoras como ellas el mundo en que nos movemos cada día sea un poco más facil.

Nos vemos en los conciertos.

Crónica y fotos: Yolanda Sabater Algarra

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