CRÓNICA: Gluecifer: Vida extra para la corona noruega del rock en Barcelona

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GLUECIFER + KOSMIC BOOGIE TRIBE

BARCELONA – 24 OCTUBRE 2019

SALA APOLO

14 años después Gluecifer volvían a Barcelona para recuperar su corona noruega de reyes del estilo. Su vuelta a los ruedos empezó en el Azkena 2018 y el combo ha ido recuperado su estatus a pulso y a base de conciertos incendiarios. Los noruegos fueron una de las agrupaciones que contribuyeron a combinar el sleazy rock con el punk y arrasar con todo desde el norte. Escandinavia pedía paso al ritmo de Hellacopters,Turbonegro, Backyard Babies o los propios Gluecifer. Fueron años maravillosos… Pero el grupo decidió separarse, algo común en todas las bandas antes mencionadas. El Apolose visitó de gala, pero curiosamente, y en primera instancia, pareció que Barcelona no respondía a la llamada de los noruegos.

Kosmic Boogie Tribe la banda más austral de Noruega

Muy poca gente para ver a Kosmic Boogie Tribe. Hacía siglos que no veía el Apolo tan desangelado, pero los teloneros, también noruegos, supieron alegrarnos la tarde. A pesar de las latitudes nórdicas palpita en ellos el puro rock australianoen su versión más pura. Gorras y afilados instrumentos tocando un rock n roll básicopero sucio y decibélico en un excelente concierto ideal para anticipar a Gluecifer. Poseen temas tan redondos como “Dirty Farmer” con endiablados solos a velocidades de vértigo y con voz raspada. De verdad que es todo un himno. Por otro lado, impresionaron cuando hicieron un tema en homenaje al guitarrista australiano (John Williamson) en “That’s What Mama Said (Coloured Balls)”. Un boogie rockque terminó en lo más alto con un corte que en el estribillo repetía eso de “Let’s Do the Boogie”. Espectacular descarga que convenció a todos los presentes. Terminaban ellos y ya podías ver a la sala con una inmejorable entrada.

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Gluecifer, un retorno soñado

Impresionante… los años han pasado pero los noruegos siguen estando en un estado de forma impecable. Nada como volver a ver a Biff Malibú y a Captain Poon de la mano y descargando sin descanso un material incendiario durante hora y media. Cogen el toro por los cuernos des de el minuto 1 y no te dejan descanso alguno. Empezaron escupiendo un “A Call from the Other Side” que nos dejó noqueados ya de inicio. Malibú iba con una elegante americana blanca y Raldo Useless con mostacho y camiseta lila. Debajo de esta lucía una camiseta con la seta verde de Mario Bros, la que te da una vida más. Una vida extra… algo que resume un poco lo que es esta segunda reencarnación de Gluecifer. La corona noruega lució de lo lindo y sorpresivamente tiraron de un megaclásicos como “Car Full of Stash” y “Easy Living”. Su compenetración es absoluta y su material inflamable como pocos. “Somos de Oslo y estamos encantados de volver tras 14 años”.

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Biff ya estaba sin americana, todo de negro y un repaso al Basement Apes al que le dieron un giro inesperado: “Leather Chain” de su primer disco, con ese bajo tan protagonista de Peter Larsson. Sus coros reales son otro de los ejes en los que se apoya la propuesta, pero al fin y al cabo son los temas, himnos que tanto conectan con la gente y ese contagio de felicidad. “Brutus” fue bienvenida como agua de mayo y “Shakin so Bad” nos remató mientras las bulliciosas primeras filas ya andaban cerca de darlo todo a pesar de que era un jueves. “¿Quién trabaja mañana?” preguntaba el simpático frontman. Nos dejamos la garganta con él en “You Keep Me Up All Night” con esos precisos redobles de Danny Young. Fue bonito ver la interpretación de “Get the Horn” con Biff y Poon cantando juntos y desgañitándose. Pero cuando siguen con “Automatic Thrill” y “Year of the Mainly Living” es que uno despega, no hay más…

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Es impresionante como el grupo ataca los temas sin escudarse en parlamentos, solos o jams innecesarias. Es hora y media de show, pero pocas bandas de su estilo suelen llegar a tocar tanto, y menos a esa intensidad. Ese recital de grandes éxitos incluyó maravillas de la talla de “Take It”, la intensa “Here Comes the Pigs” y “Black Book Lodge”. Aquí cerraban primera parte del concierto y sí que se marcaron una jam amplia en la que se jugó con el público. Fue el único momento de toda la noche que se hizo algo pesado con eso de la pregunta-respuesta con la gente. Los bises fueron de lo más sorpresivo empezando con “He’s a Whore” de Cheap Trick. Es uno de mis temas favoritos de todos los tiempos y que rara vez tocan los de Rockford, así que verlo a manos de Gluecifer fue un sueño.

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Bises extasiantes para un público entregado

Los bises incluyeron la antológica “I Got a War” con ese inicio en batería y esos característicos coros que tanto visten. “Desolate City” fue otra maravilla y el desatado público llegó a vaciarle una vida entera al bueno de Biff que lo encajó con buen humor. No se rindieron y hubo tiempo para más pues se atrevieron con el “Nice Boys Don’t Play Rock n’ Roll” de Rose Tattoo, cerrando el círculo abierto con los teloneros Kosmic Boogie Tribe. Espectacular show de rock n’ roll e impresionante demostración de que una vida extra puede ser tan intensa y extasiante como la primera. La corona noruega del rock escandinavo vuelve a brillar por todo lo alto. Pueden venir cuando quieran y en todos los festivales que quieran. A esta monarquía sí me apunto.

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