Crónica: magistral espectáculo de Epica en la última jornada del Z! Live Festival – Junio 2026

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Z! LIVE

SÁBADO – 13 JUNIO 2026

IFEZA

En el último día de un festival suele darse la paradoja de que, siendo el más importante,las fuerzas ya escasean tras varios días de fiesta metálica. Aunque, habitualmente coincidiendo con el sábado, donde ya mucha gente no trabaja, suele arrastrar a más público de una única jornada. Además, en este último día del Z! Live había tantos elementos interesantes, que muchos tiraron de fuerzas de flaqueza para un último disfrute antes de llegar al merecido descanso del guerrero metalero.

ROMANTHICA

El día comenzó con Latzen, más bandas norteñas para el Z! Live más vasco de la historia. Lamentablemente, sólo vimos el último tema de su actuación, con lo que no pudimos generarnos una opinión formada al respecto, pero el escaso público de esas tórridas horas, disfrutó con ellos.

A los que sí vimos fue a Romanthica, una banda veterana que lleva unos cuantos años en esto y que siempre han merecido más suerte. Su repercusión no es acorde a su calidad, afortunadamente la banda ha sido constante -pese a los cambios de formación- y el dúo formado por David Gohe y Rubén Rosas han perservarado logrando que Romanthica tenga una larga y prolífica vida.

Su metal gótico fue muy bien recibido, el público gozó y bromeó con la banda lanzando alguna que otra ropa interior a la banda, multitud de sonrisas en una actuación más que correcta, que llenó de melancolía y buen gusto el Z! Live.

DOMINUM

El power de Dominum resultó mucho mejor de lo esperado. Ágil, vivaz y entretenido. La indumentaria Zombie de bajo y batería sirvió para dar un toque extra de color a una actuación ya de por sí bastante colorida.

Los ritmos rápidos, variados, con potentes cambios de ritmo e impregnados de melodía, flotaron convincentemente sobre Zamora, gustando a jóvenes y veteranos y firmando una actuación bastante completa.

Buen sonido, con un Dr. Dead notable a la voz, y una banda rodada que funcionó como un metrónomo. Lo dicho, positiva sorpresa.

KRISIUN

Puede que Krisiun sea una de las bandas más importantes del metal en Brasil -siempre a la sombra de Sepultura-, pero su death metal no resultó convicente en Zamora. Plano, predecible y excesivamente lineal.
¿Potente? Sí, pero a veces la potencia necesita algo más de control. Los nuevos tiempos han aportado al death metal muchas más capas y matices, mientras que Krisiun han quedado anclados en un sonido old-school, rindiendo homenaje a la ortodoxia más pura del género.

Siendo conscientes de que en esa pureza reside buena parte de sus seguidores, es entendible, tanto como que a muchos otros nos resulte algo aburrido.

Para gustos colores. El metal es tan amplio y variado que no todos los géneros resultan igual de estimulantes.

TESSERACT

Conciertazo de los británicos Tesseract. Su propuesta es arriesgada en un festival con público mayoritariamente old-school, pero atesoran tanta calidad y originalidad, que llegaron, vieron y vencieron.

Sorprendieron doblemente, primero adornando la gran pantalla trasera con una especie de cortinas negras, y posteriormente con la inclusión de dos coristas femeninas que aportaron una capa extra, al ya de por sí, intrincado sonido de la banda.

Los guitarrazos djent sonaron brutales, sintiéndose con fuerza en el interior de las primeras filas, bajo y batería totalmente atronadores, pero pulcros, y una voz que comandó con maestría los «Concealing Fate (1 y 2)», «Juno», «Natural Disaster», «Of Mind – Nocturne», «Legion», «Smile», «The Arrow» o «War of Being».

Personalmente, me resultó uno de los conciertos más estimulantes del festival, y es que su propuesta musical es diferente, original y llena de personalidad, por no hablar que es una banda técnicamente sobresaliente, que clava los temas y en directo llegan casi clónicas a los discos. Como solemos decir, café para los muy cafeteros.

S.A

Soziedad Alkoholika siempre ha contado con una potente base de seguidores. Este año, debido a la fuerte presencia de bandas de Euskadi en el cartel, el festival ha contado con abundante público del País Vasco, así que para S.A fue como tocar en casa.

Se notó esa conexión, y su show fue una comunión masiva entre público y banda. El habitual mensaje reivindicativo de la banda atronó con fuerza en Zamora, además, la banda hizo uso de adornos de fuego, aportando ese puntito visual extra a su actuación.

Musicalmente, lo habitual con S.A. Potencia desaforada, volumen brutal -a veces en exceso, todo hay que decirlo-, y sobredosis de contundencia, agresividad y mala lecha de la mano de cortes como «Alineado», «Falsos dioses», «Control de masas», «Polvo en los ojos», «Política», «Colapso final», «Palomas», «Ratas», «La aventura», «Ciencia», «Shaktale», «Piedra contra tijra», «Peces», «Cuand nada» o «Motxalo»

Como cierre, un «Nos vimos en Berlín» más necesario y de actualidad que nunca. Han pasado 36 años desde que se compuso la canción y su vigencia es total, un himno que generación tras generación sigue creciendo y necesita ser gritado con más y más fuerza.

EPICA

A Epica le tocó el difícil papel de sustituir a los deseados Twisted Sister -que cancelaron su gira debido a los problemas de salud de Dee Snider, tomando el papel de cabezas de cartel del sábado, habitualmente el día más importante del festival.

Conscientes de tal responsabilidad, ofrecieron en Zamora algo más que un concierto. Fue todo un espectáculo donde convivieron música, imagen, vídeo, potencia escénica, columnas de fuego, pirotecnica y todos los elementos necesarios para enriquecer su metal sinfónico.

En lo puramente musical, sonaron atronadores, con un sonido que rozó la perfección, eso que se ha dado en llamar «bombástico», pudiendo disfrutar con claridad tanto de la voz lírica de Simone, el contrapunto gutural de Mark Jansen y el resto de los instrumentos, con mención especial de todo el trabajo melódico a los teclado de Coel Janssen, que muchas veces pasa desapercibido, pero que resulta vital para que Epica suenen tan completos y vistosos.

A la ya habitual gran pantalla de fondo del escenario principal, se le sumaron más pantallas, plataformas a distintas alturas, cámaras que grababan al público y unas animaciones trabajadas de gran contraste que enriquecieron de principio a fin toda la actuación.

Pese a que el metal sinfónico no es proclive para exacerbar la efusividad del público, hubo momentos en los que se pidió Wall of death, lo que demuestra que se vivió con intensidad.

Actuación larga en la que sonaron una buena colección de temas, destacando «Cross the divide», «Sensorium», «The second stone», «Apparition», «Storm the sorrow», «Unleashed», «Never Enough», «Arcada», «The grand saga of existence», «Cry for the moon», «Fight to survive» o «The Last Crusade». La parte final del show, con «Unchain Utopia», «Beyond the matrix» y «Consignto oblivion» llegó acompañada de una orgía de fuegos, pirotecnia, columnas de humo y chispas, firmando un final por todo lo alto inmejorable.

Puede que de inicio no fuera lo más desesado por los fans old-school, pero hay que reconocer que se lo curraron y que ofrecieron el concierto más espectacular de las tres jornadas, no estando exento de contundencia gracias a la fuerza que aporta Mark Jansen con sus guturales, así que, 100% irreprochables.

BROTHERS OF METAL

Como cierre para nosotros (no hubo fuerzas para el último show del festival de Lepoka), el power de la numerosa banda Brothers of Metal. Aunque a Zamora llegaron con menos integrantes de los habituales (una voz y una guitarra menos), su power, aunque predecible, fue de escucha agradecida.

Habituados a la potencia y volumen de las actuaciones precedentes (S.A, Tesseract y Epica sonaron apocalípicas), el de Brothers of Metal pareció sonar con volumen insuficiente, anhelando en más de un momento algún decibelio extra. Pese a ello, la banda ofreció una entrega total, y sirvió de chupito extra de energía para aguantar a estas horas.

Los «Fimbulvinter», «The death of the god light», «Hel», «Prophecy of Raganarok», «Njord», «The other son of odin» -entre otras- tiñeron de sangre vikinga el suelo de IFEZA.

Y hasta aquí llegó una nueva edición del Z! Live. La organización del festival ha vuelto a estar a la altura, buenos conciertos, sonido potente y de calidad, servicios suficientes, variedad en la zona de comida y la muy utilizada zona cubierta de IFEZA para descansar del inclemente sol. Como único punto negativo, que fuera necesario salir del recinto para ir a los puestos de merchandising no oficial, obligando a pasar de nuevo los controles de seguridad para acceder al recinto.

Podemos concluir que la XI edición del Z! Live ha sido satisfactoria. Pese a contar con el cartel más flojo desde que el evento se celebra en IFEZA, el público respondió convirtiendo de nuevo a Zamora en la capital del metal, agrandando la ya habitual sensación de comunidad, y dando el pistoletazo de salida a la temporada de festivales de varios días.

Nos vemos el año que viene.

Juan José Díez y S.A Sánchez

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