PALEFACE SWISS + STICK TO YOUR GUNS + STATIC DRESS
MADRID – 3 FEBRERO 2025
SALA WAGON
ORGANIZA: RESURRECTION FEST
Hay conciertos donde lo más importante es la música, y otros donde lo que realmente importa es cómo se viven. El de la terna Paleface Swiss, Stick To Your Guns y Static Dress fue de los segundos. Brutal desenfreno físico, derroche de adrenalina por doquier y un público totalmente entregado que se vació mientras botaban, gritaban, hacían crowdsurfing y demás. ¿Qué alguno no sonó especialmente bien? Qué más da, allí se fue a gozar sudando y a usar el hardcore de pura medicina catártica.
STATIC DRESS
Abrieron la noche Static Dress. Ya le habíamos visto hace unos años abriendo para Bring Me The Horizon y A Day To Remember en la capital. Entonces nos dejaron un poco fríos, pero en esta ocasión lo hicieron mejor pese a un sonido bastante deficiente.

No es que tenga temas muy vistosos, pero contagió con su entrega y buen rollo. Agradecido de abrir para dos bandas de gran altura, aprovecharon su media hora ofreciendo un show donde primó la energía sobre la técnica y donde sonaron temas cómo «Face», «Clean», «Push rope», «Human props», «sweet» o «crying». Correctos, pero no especialmente memorables.
STICK TO YOUR GUNS
¿Qué se puede decir a estas alturas de una banda como Stick To Your Guns? Todos sus conciertos, y hemos podido ver unos cuantos por aquí, están cortados por el mismo patrón de la irreprochabilidad. Es una banda que exuda carisma, que derrocha energía, y que atesora una colección de temas ante los que es imposible mantenerse impasible. Si a eso le sumamos un frontman cercano, simpático y amable, que sabe como manejar a las masas, tenemos los ingredientes perfectos para conseguir que su hardcore adquiera su verdadera dimensión.

Static Dress había dejado entrever un público ávido de emociones fuertes, algo que explotó con la descarga de Stick To Your Guns, consiguiendo que de principio a fin el público se convirtiera en una marabunta imposible de parar.

Se botó, se vibró y se sudó a mares, pero nadie puede decir que no fuera gustoso. Temas como «Diamond», «Such Pain», «Invisible Rain», «Married to the noise», «MOre that a witness» sonaron con la potencia acostumbrada, logrando una adhesión generalizada, que alcanzó su culmen cuando su vocalista Jesse Barnett ofreció un discurso duro y abiertamente crítico con Estados Unidos, exhortando a Europa a buscarse nuevos aliados y alejarse del tufo fascista que empieza a sentirse al otro lado del océano.

Mejor sonido que su antecesor, ideal para disfrutar de otros cortes como «Keep Planting Flowers», «Spineless», «Amber», «Against Them All» o «Nobody».

Pedazo de banda. Un conciertazo más a su lista.
PALEFACE SWISS
Espectacular el crecimiento que ha experimentado esta banda en escaso periodo de tiempo. No hace mucho, hace escasos 12 meses, la banda pisó por primera vez nuestro país en una gira propia. Entonces fue en salas mucho más modestas, hoy, un año más tarde, multiplica casi por dos su capacidad de convocatoria hasta el punto de llevar por teloneros a una bandaza del nivel de Stick To Your Guns, fehaciente muestra de la importancia que poco a poco va ganando esta banda.

Si bien su concierto no estuvo mal, y también destiló energía a raudales, me pareció un poco peor que el de Stick To Your Guns y menos intenso y sorpresivo que su descarga de hace un año. Puede que ya no tuvieran el factor sorpresa de su lado, y aunque fue una descarga de muchos quilates, no fue todo lo espectacular que podía esperarse. Buen sonido, mucha potencia, temas contundentes ensombrecidos por un pobre juego de luces que apenas dejaba entrever las caras de un cuarteto que se mostró feliz y agradecido ante un público español, que en sus propias palabras, siempre tendrá un recuerdo especial en su corazón.

Sonaron «I Am a Cursed One», «Hatred», «…and with hope you’ll be damned», «Nail to the Tooth», «Withering Flower», «Best Before: Death», «Everything Is Fine», «The Rats», «Enough?», «The Gallow», «My Blood On Your Hands», muy explosivos, aunque quizá algo monocordes, se echó en falta un poco más de dinamismo, si bien la audiencia se entregó al desenfreno, aunque lo mejor de la noche llegó con la rotura de un «River of Sorrows» mucho más intimista y sosegado -con aparición en escena con una guitarra acústica del hijo de Andy Deris, Ron Deris, que es uno de los compositores- que hizo de este uno de los momentazos del concierto.

Lo mismo ocurrió con «Instrument of war» que contó con la colaboración de los músicos de Stick To Your Guns. Para el final, «Love Burns» y «Please End Me».

Gran crecimiento en un año. Veremos hasta donde llegan.
S.A Sánchez y Juan José Díez