ETERNAL CHAMPION – Ravening Iron

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ETERNAL CHAMPION – RAVENING IRON

NO REMORSE RECORDS

9,2/10

 

¿Listos para sentir ganas de agarrar una espada cual Conan el Bárbaro y salir a luchar contra el enemigo? ¿Listos para que os vuelen la cabeza sin piedad alguna? ¿Listos para el que probablemente sea el álbum de heavy metal épico del año?

Pocas bandas pueden presumir de haber lanzado un disco debut de tan alta repercusión sobre un subgénero del metal como lo fue The armor of Ire sobre el heavy metal épico en 2016. Eternal Champion se posicionaron instantáneamente como uno de los grupos más destacados de esta vertiente en la actualidad, y su ópera prima les valió recorrerse festivales especializados como Keep It True, Up The Hammers, Legions of Metal o Frost And Fire entre tantos otros, viendo incesantemente acrecentada su popularidad. No en vano, The armor of Ire sigue siendo a día de hoy el álbum más escuchado en NWOTHM Full Albums, el famoso canal de Youtube que centraliza gran parte de los lanzamientos de la “nueva ola de heavy metal tradicional”.

En estos 4 años han visto la luz varios EPs y singles firmados por el conjunto americano, pero no fue hasta este mes de agosto que se puso fecha a su esperado nuevo disco de larga duración. Si bien se dejaron el listón extremadamente alto, las elevadas expectativas se han visto cumplidas con creces. Ravening iron es un nuevo hachazo sobre la mesa, una renovada demostración de poderío tras la cual ya podemos afirmar con todas las de la ley que estamos delante de uno de los colosos del heavy metal épico en el siglo XXI, destinados a cargar con el estandarte de Manilla Road, Omen, Brocas Helm y Cirith Ungol entre tantos otros.

Que nadie se espere una segunda parte de su álbum debut, pues no tienen nada que ver. Eternal Champion han logrado evolucionar hacia un sonido marcadamente más robusto y contundente, llevando a otro nivel el embrujo y la atmósfera de sus anteriores composiciones. El prominente uso del reverb (casi excesivo en su disco debut) se ve limitado y utilizado de forma más madura e inteligente, mientras que el trabajo a las guitarras da un gigantesco paso hacia adelante en todos los sentidos. Claro está que dicha evolución necesitaba un cierto cambio de paradigma a nivel de producción y lo han solventado de forma calculada, resultando así en un sonido casi impecable.

A face in the glare estrena el álbum a base de poderosísimos riffs y un gran solo inicial, abriendo paso a las estremecedoras melodías vocales de Jason Tarpey. Si bien su rango vocal nunca ha sido virtuosamente amplio, me cuesta imaginarme una mejor figura que la suya para encarnar a un vocalista de heavy metal épico: ¿quién puede superar en estos términos a un hombre que se dedica profesionalmente a forjar espadas y que al mismo tiempo es escritor de historias de espada y brujería? La forma en la que modula la voz, y con la ayuda del reverb, invoca una indescriptible ambientación épica sobre la cual la instrumentación y las letras (muchas de ellas basadas en sus propias historias) nos hacen sentir en pleno campo de batalla.

La segunda canción del álbum, una vez puestos en escena, no podía ser otra que un implacable himno de batalla de proporciones bíblicas como Ravening iron, el que fuera el primer adelanto del disco. Veloz, cortante, majestuosa como pocas. Pasamos a un pesado e igualmente potente medio tiempo de título Skullseeker, donde dejan entrar una serie de riffs oscuros cercanos al doom metal de Candlemass. A estas alturas ya se puede hacer especial mención a la enorme labor que John Powers y Arthur Rizk desempeñan a las seis cuerdas: obviamente destaca el endurecimiento de los riffs respecto a su anterior obra, volviéndose más directos y afilados que nunca, pero es necesario hacer hincapié en la extraordinaria originalidad y complejidad de los mismos. Powers y Rizk gozan de un talento sobresaliente y en este nuevo disco ponen toda la carne en el asador, haciendo que en repetidas escuchas se aprecien nuevos detalles de su cuidadoso trabajo.

Algo así ocurre en War at the edge of the end, en la cual sus agresivos y a la vez melódicos riffs hacen simbiosis con la épica expresividad de la voz de Jason Tarpey, de modo que nos envuelven y nos implican en la historia que las poéticas letras nos cuentan. Una melodía de tono medieval ejecutada con guitarras gemelas nos introduce a Coward’s keep, abriendo paso a un arrollador y oscuro medio tiempo que nos obliga a sacudir la cabeza violentamente a ritmo de los pesados y musculosos riffs. Qué atmosfera, qué ambientación, cuantísima épica… Sólo faltaba la breve outro con guitarras acústicas para rematarlo.

Si en este momento crees que ya lo has escuchado todo… prepárate a que te vuelen la cabeza de forma definitiva. Worms of the earth entra en escena como un huracán, una devastadora espiral de riffs de alto voltaje que me recuerda por momentos a los mareantes y apoteósicos fragmentos musicales que Manilla Road usaron en álbumes como Mystification, abriéndose a marcados toques de thrash/speed metal. Espero y deseo que Eternal Champion no se la dejen en el tintero en próximos directos, pues la canción tiene potencial para ser un auténtico espectáculo si es interpretada con la misma garra y contundencia.

Entramos en un momento de pausa antes de la batalla final con la instrumental The Godblade, donde una ambiental melodía de sintetizador toma el protagonismo, allanando el terreno para la lenta pero intensa Banners of Arrai. Otra obra maestra de alta categoría en la que Tarpey nos vuelve a adentrar en su mundo de fantasía, batallas, brujería y épica, dejando las espadas en todo lo alto.

Merece también una mención aparte el espectacular diseño de la portada, creado por el prolífico Ken Kelly (sobrino de Frank Frazzeta y autor de la portada de Rising de Rainbow y de otras portadas de Kiss, Manowar y Ace Frehley, así como autor de ilustraciones de Conan el Bárbaro). Escuchar estos envolventes himnos de batalla a la vez que se visualiza tal diseño eriza la piel.

Ravening iron, al igual que su predecesor, entrará a formar parte del imaginario del heavy metal épico por la puerta grande. Siempre he dicho que hay dos formas diferentes de abordar dicho subgénero: poniéndose en la piel de un guerrero y adoptando una narrativa y un estilo musical marcadamente hooligan, o bien apostando por la estilizada y rebuscada poética que estas historias de espada y brujería inspiran, de modo que la música acompañe tal misticismo. Eternal Champion tienen el gran don de combinar lo mejor de ambas vertientes. Han logrado elevar su propio estilo a otros niveles, incorporando nuevas influencias y presentando un trabajo inconmensurablemente sólido. ¡Una sobrada en toda regla!

 

Marc Paradell

9.2
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