9/10
Sôber – Anandamida
El Dromedario Records
2 de octubre de 2026
Volver a escuchar un disco nuevo de Sôber es reencontrarse con una parte de mi yo musical que lleva décadas acompañándome. Desde aquellos primeros trabajos que marcaron el rock alternativo nacional hasta esta nueva etapa, la banda madrileña ha sabido mantener un sonido propio, reconocible desde los primeros acordes y profundamente ligado a la personalidad de Carlos Escobedo.
Pero Anandamida llega con una circunstancia que inevitablemente cambia las reglas del juego, como es la salida de Antonio Bernardini, uno de los pilares de su historia. Una ausencia importante que abre interrogantes sobre el futuro del grupo y que convierte este nuevo álbum en una prueba de continuidad, renovación y, sobre todo, identidad. Su lugar lo ocupa Juan Sánchez, que ya había acompañado al grupo en directo y que aporta una nueva perspectiva junto a Jorge Escobedo.
Y buena parte de esa continuidad tiene un nombre propio, que es sin duda el de Carlos Escobedo. Su voz conserva esa capacidad tan particular de transmitir vulnerabilidad y fuerza al mismo tiempo, convirtiendo cada estribillo en algo reconocible desde los primeros segundos. Su manera de interpretar sigue siendo uno de los grandes pilares de Sôber, y aquí vuelve a demostrar por qué resulta tan difícil separar su identidad de la del grupo.
Los primeros cuatro cortes son especialmente sólidos. «Anandamida» abre el camino con una combinación de guitarras pesadas y arreglos que amplían el paisaje sonoro, mientras «Mi refugio» tiene todos los ingredientes para convertirse en uno de esos temas que permanecen durante años en sus repertorios. «Dile al miedo» transmite un mensaje de superación que encuentra su mejor aliado en la intensidad instrumental, y «Indestructible» destaca por su estribillo, directo y tremendamente efectivo.
El álbum mantiene después un equilibrio entre canciones más melódicas, pasajes atmosféricos y momentos de mayor peso guitarrero. «Cae el telón» aporta una dimensión especialmente personal, mientras que «Infinito», con la colaboración de Alba Moreno (colaboradora habitual de Mägo de Oz), introduce un contraste vocal precioso que termina convirtiéndose en uno de los momentos más especiales del trabajo.
El cierre con «El beso de Judas» recupera esa contundencia que marcaba el principio y deja un último golpe de intensidad, con un mensaje claro a la traición de un amigo. No sabemos a quién va dirigida, pero aquí cada uno que piense en sus propias teorías.
En Anandamida, Sôber han perdido a uno de sus fundadores, pero han encontrado la manera de seguir adelante sin renunciar a aquello que los hace reconocibles. Y puede que no estemos ante su su trabajo más revolucionario, pero lo que transmite va mucho más allá; ilusión, energía y ganas de seguir construyendo.
Personalmente, escuchar de nuevo a Sôber tiene algo de volver a casa después de mucho tiempo. Porque hay bandas que forman parte de nuestra banda sonora vital y que, afortunadamente, todavía tienen nuevas historias que contarnos.
Antes de irme quiero hacer una mención especial la presentación física de Anandamida, especialmente en su Edición Premium. El CD se presenta en formato libro de tapa dura, con un acabado de cuero vegano en tono marrón claro y detalles de estampación cobriza que le aportan una estética elegante y sobria. Sus 58 páginas amplían el universo visual y conceptual del álbum, convirtiendo esta edición en algo más que un simple soporte para escuchar música. Por que lo cierto es que todo esto lo convierte en una pieza pensada para quienes disfrutan del formato físico y del cuidado por los detalles.
Una presentación a la altura de un trabajo que también invita a detenerse en su concepto y disfrutarlo más allá de lo estrictamente musical.