Adgar – Máscaras y Demonios

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Adgar – Máscaras y Demonios

Maldito Records

8/10

Después de casi dos décadas de silencio discográfico, Adgar regresan con Máscaras y Demonios, un álbum que supone mucho más que una simple vuelta a la actividad. La banda reaparece con una propuesta renovada, más madura y actualizada en sonido, pero manteniendo intacta su esencia heavy metalera. En una época donde el heavy clásico en castellano parece ocupar cada vez menos espacio dentro de la escena, el grupo apuesta precisamente por reivindicar ese estilo con personalidad, ambición y un enfoque claramente épico.

El álbum cuenta con las guitarras de Javier Ochoa y Tuko Álvarez, acompañados por el bajo de Diego Saiz “Sephi” y la batería de Javier Murga, formando una base instrumental sólida y muy cohesionada. A las voces destaca especialmente Dani G (Last Days of Eden, Darksun, November), cuya interpretación aporta un carácter moderno y muy versátil a todo el trabajo. Además, el propio Dani se encarga de la producción desde Dynamita Studios, con la colaboración y supervisión de Alberto Rionda (Avalanch), algo que se percibe en el acabado profesional y equilibrado del sonido.

La instrumental “Obertura del Mesías” abre el disco con un tono grandilocuente y cinematográfico que sirve como introducción perfecta al universo sonoro del álbum. A partir de ahí, “30 Monedas de Plata” entra con fuerza y se convierte rápidamente en uno de los grandes momentos del trabajo. La combinación de doble bombo, riffs contundentes y un estribillo enormemente pegadizo deja claro desde el principio el enfoque del disco: heavy metal melódico, potente y muy orientado al gancho.

“Tan Cerca Tan Lejos” eleva considerablemente la intensidad con un enfoque más veloz y agresivo, donde las guitarras adquieren un mayor protagonismo y Dani G demuestra una enorme capacidad para moverse entre distintos registros vocales. El tema desprende cierto aroma al heavy metal español de finales de los noventa y principios de los 2000, especialmente por esa mezcla de velocidad, melodía y fuerza en los coros.

El primer medio tiempo destacado llega con “Barco de Papel”, una composición donde la banda demuestra que también sabe trabajar dinámicas más pausadas sin perder intensidad. El estribillo funciona especialmente bien y termina convirtiéndose en uno de los más memorables del disco, mientras que el solo de guitarra aporta un punto más emocional y orgánico al desarrollo del tema. Después, “Algún Día” recupera un enfoque más clásico y tradicional, con una estructura muy reconocible para cualquier amante del heavy metal de corte más puro.

Uno de los grandes aciertos de Máscaras y Demonios es precisamente su capacidad para sonar clásico sin resultar anticuado. Adgar no intentan reinventar el género ni adaptarse a tendencias modernas alejadas de su identidad, sino reforzar aquello que mejor saben hacer: canciones directas, muy melódicas y cargadas de épica.

“La Huida” marca el ecuador del álbum apostando por cambios de ritmo constantes y una estructura algo más dinámica, mientras que los coros vuelven a desempeñar un papel fundamental en el resultado final. De hecho, si algo define el sonido del disco es precisamente ese carácter hímnico que atraviesa prácticamente todas las canciones.

Esa sensación se refuerza todavía más en “Puños de Acero”, probablemente uno de los temas más enérgicos y festivos del álbum. Su enfoque directo y su enorme capacidad para conectar rápidamente con el oyente lo convierten en uno de esos cortes fáciles de imaginar funcionando especialmente bien en directo.

Otro de los momentos destacados llega con “Las Oscuras Golondrinas”, tema elegido como single y acompañado además de videoclip. Aquí la banda vuelve a apostar por un sonido muy cercano al heavy metal español más clásico, con abundante doble bombo y riffs marcados que inevitablemente recuerdan a aquella época dorada de Saratoga durante finales de los noventa. Más que una simple referencia nostálgica, el tema demuestra que ese estilo sigue teniendo fuerza cuando se ejecuta con convicción y buenas composiciones.

En la recta final, “Entre La Espada y la Pared” mantiene intacta la intensidad del álbum gracias a otro estribillo especialmente coreable y a unas guitarras muy afiladas que refuerzan el componente épico de la canción. Dani vuelve a destacar por una interpretación muy sólida y expresiva, aportando personalidad incluso en los momentos más directos.

El cierre llega con “Punto y Final”, una elección muy acertada para concluir el álbum. La canción resume bastante bien todo lo que Adgar han querido transmitir en este regreso: potencia, melodía, épica y una producción muy cuidada. El tema crece progresivamente hasta desembocar en un final intenso que deja una sensación de cierre completo y satisfactorio.

Con Máscaras y Demonios, Adgar firman un regreso notable y demuestran que todavía hay espacio para el heavy metal melódico en castellano cuando detrás existen buenas canciones y una propuesta honesta. El álbum combina experiencia, ambición y pasión por el género, dejando la sensación de que este regreso no responde únicamente a la nostalgia, sino a una auténtica necesidad de volver a reivindicar su lugar dentro de la escena.

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