PALEDUSK + KNOSIS + GREYHAVEN + HEADWRECK
MADRID – 14 MAYO 2026
REVI LIVE
ORGANIZA: RESURRECTION FEST
En los últimos años, los japoneses Paledusk habían visitado varias veces nuestro país. Siempre fue acompañando a otras bandas de más renombre, como a Polaris en 2024 o One Ok Rock en 2025. Este 2026 por fin lo hacen encabezando el puesto más destacado del cartel.
Y para la ocasión se han acompañado extraordinariamente, primero por Knosis, la banda formada por el ex vocalista de Crystal Lake Ryo Kinoshita, Greyhaven una contundente banda estadounidense de mathcore y Headwreck, que desde Australia aportaron su granito de arena con su metalcore más canónico.
HEADWRECK
La actuación de Headwreck fue tan corta, y a una hora tan temprana que resultó insuficiente para juzgarla en condiciones. Supo a poco una descarga acelerada donde primó un poco la precipitación, también palpable en un sonido aún no demasiado entonado.


Hay mimbres, pero será necesario verlos en una actuación en condiciones para hacernos una verdadera idea de su dimensión, aunque potencia y ganas no les faltaron.

GREYHAVEN
Tampoco fue muy extensa la actuación de Greyhaven, aunque les dio tiempo a ejecutar ocho temas, suficientes para ver la complejidad de su propuesta, a medio camino entre la técnica y la contundencia.


Tíbiamente lástrados por un sonido mejorable, ofrecieron un buen show con temas como «The welcome party», «Burn a miracle», «Sweet machine», «Where the light leaves us», «Show me where you are» o «Cemetery Sun».


Correctos y con suficiente energía para poner al público a votar con ganas.


KNOSIS
Pero fue con Knosis donde el público entró en ebullición. Parece que había ganas de ver de nuevo en directo a Ryo Kinoshita, su marcha de Crystal Lake sorprendió a muchos, y visto lo visto, a la banda no se salió bien la jugada ya que su sustituto Robert Centorrino abandonó la banda hace un mes.


La pérdida de una banda como Crystal Lake se compensa con el nacimiento de Knosis, donde se pudo ver a un Ryo desatado, sin ninguna restricción, dándolo todo y ganándose esa fama de buen frontman. Se ganó al público, se fundió con las primeras temas en muchos compases del show, y sus saltos -y los del resto de la banda- resultaron un acicate para que la ya abundante audiencia de la Sala Revi se sumara al despliegue físico con circlepits, saltos, wall of deaths y toda la parafernalia habitual de estos shows.


Con mejor sonido que sus antecesores, pudimos disfrutar de la renovada propuesta de Knosis, metalcore con tralla a patadas, adornos electrónicos y una lírica que bebe mucho del mundo del videojuego.


Ejecutaron casi al completo su trabajo «Genknosis», con la única excepción de la versión de Fire Boys «YARUSHIKANEE».


Un concierto de esos que revitalizan cuerpo y mente. Menudo derroche.

PALEDUSK
Pese a que Knosis había dejado el listón muy alto en lo que a intensidad y entrega se refiere, Paledusk subió un puntito extra, y es que si algo caracteriza a la banda de Kaito, Daidai, Tsubasa y Bob es su desaforada entrega sobre las tablas, casi siempre materializada en las piruetas de un Daidai hiperactivo.


La música de Paledusk es también de esa que no hace rehenes, bombazos sonoros, velocidad y caña a raudales en una ejecución sin un segundo de respiro.


Los «I love you baby», «Slay», «Super natural high», «I’m ready to die for my friends», «No way», «Palehell» y «After Dusk» fueron elementos para la total destrucción, con la audiencia entregada en una carrera de pasión, calor, sudor y entrega física.

Tuvieron el mejor sonido de la noche, con mucho más cuerpo gracias a la presencia de dos guitarras, y al igual que ocurrió con Knosis, la banda hizo todo lo posible por hacer partícipe al público del espectáculo.

Y así fueron sonando en un encadenado rabioso «Q2», «Area Pd», «Good death», «Dive inside forever in the dark», «No!», «Hugs», «I’m sorry» hasta llegar a los bises con la versión de Eminem, «Lose Yourself» y «Rumble» y «Lights» como cierre.

Por fin pudimos disfrutar de la verdadera dimensión de un grupo como Paledusk. Gran show.
S.A. Sánchez
Fotos: Juan José Díez