AVATAR + ALIEN WEAPONRY + WITCH CLUB SATAN
MADRID – 25 FEBRERO 2026
SALA LA RIVIERA
ORGANIZA: MADNESS LIVE
Avatar es una de esas formaciones que tiene todos los ingredientes para convertirse en la próxima gran banda del metal. Rica en temazos, una imagen arrebatadora, carisma a raudales y un espectáculo digno de una banda de «arena».
Más temprano que tarde les llegará su momento, pero aún tendrán que esperar, y es que ni siquiera todas sus bondades fueron suficientes para llenar la Sala Riviera.

Es cierto que Avatar ha visitado mucho España –la última vez el verano pasado abriendo para Iron Maiden- y que hay exceso de oferta, pero aún así resultó sorprendente la aproximadamente media entrada de su show en la capital.
WITCH CLUB SATAN
Y eso que llegó acompañada de otros dos grupos interesantes. Abrieron la tarde -sí, la tarde, quizá demasiado temprano para un concierto de metal- el trío noruebo Witch Club Satan, una banda ciertamente inclasificable y peculiar que practica un black metal ritualístico y sexualizado.


Con una imagen potente, maquilladas con el habitual corpse paint del género, los pechos al aire y unos gorros llamativos, ofrecieron un concierto corto pero intenso en el que hubo tiempo para un cambio de indumentaria que aportó mayor potencia visual, y es que la parte final del show estuvo protagonizada por esas pelucas larguísimas que ocultaban su cuerpo desnudo emulando unas brujas de otro tiempo.

Black visceral -contundente el momento que dijeron que no habría piedad para los amigos de Epstein y para Netanyahu- y un trío muy metido en su papel, que eso sí, tuvo un sonido ciertamente mejorable. Media hora intensa que a buen seguro despertó la curiosidad en más de un asistente para investigarlas más a fondo.


Entre los temas que sonaron «Fresh blood, fresh pussy», «Salvation», «Mother Sea», «I was made by fire», «Black metal is krig» y «Solace sisters»
ALIEN WEAPONRY
A los neozelandeses Alien Weaponry los recordábamos del Resurrection Fest 2022. Entonces nos parecieron una propuesta peculiar, como si al rollo tribal de Sepultura le aplicases un barniz maorí. Y es que, desde el comienzo con la típica neozelandesa, hasta la llamativa imagen de su vocalista con un gran tatuaje en el rostro, es una poderosa reivindicación de sus raíces y su pueblo.


Su música es un thrash tribalizado -las comparaciones con Sepultura son casis automáticas- y tiene buenas dosis de contundencia, aún así, les falta algún elemento con gancho para destacar. No hacen nada mal, pero tampoco brillan.


Los «Rū Ana Te Whenua», «Te Riri o Tāwhirimātea», «Mau Moko», «Taniwha» y «Kai Tangata» conformaron una actuación digna, que lamentablemente no quedará en el recuerdo más allá del elemento anecdótico de su peculiaridad.

AVATAR
En esta gira como cabezas de cartel, los suecos Avatar han creado un espectáculo visual potente con el que acrecentar la ya habitual espectacularidad de sus directos.

La batería, colocada sobra una plataforma, se dividía en dos para que la banda hiciera una entrada espectacular candil en mano. Elemento que se repetiría -el de la apertura de la batería- para ir sorprendiendo a la audiencia con su habitual teatralidad: podía ser el rey en su trono, un globo, los grandes telones, o los focos traseros que se desplazaban lateralmente… mucho estímulo visual para hacer de su directo, todavía algo más magistral.


Y es que en cuanto a la música, lo de Avatar es ciertamente impecable, suenan cañón, limpios y contundentes, Johannes es un frontman total, ya sea por su gestualidad, su cercanía y su histrionismo, se mete al público en el bolsillo, y además, canta a la mil maravillas. Las guitarras y lo sólos -que se reparten Jonas «Kungen» Jarlsby y Tim Öhrström– suenan clavados a los discos, y John Alfredsson y Henrik Sandelin (batería y bajo) se encargan que la intensidad esté siempre por todo lo alto.


Mucho protagonismo de su último disco «Don’t go in the forest» con la inclusión de 6 temas (el que da título al disco, y uno de los más coreados, además de «Captain goat», «Death and Glitz», «Howling at the waves», «In the airwaves» y «Tonight we must be warriors.») que hicieron las delicias de un público entregado, cuyas sonrisas hacían que su maquillaje de arlequín (al más puro estilo Johannes) resultara más impactante, y muestra inequívoca del disfrute que generaba la actuación de Avatar.


Pero aunque su último trabajo tenga buenos temas, son los clásicos los que logran la mayor adhesión y explosión de la gente, los míticos «The eagle has landed», «Torn Apart», «Let it burn» logran enfervorizar a las masas, y el final del show protagonizado por «Smell Like a Freakshow» y «Hail to the apocalypse» suponen la guinda final con lo que todo explota. Avatar maneja los tiempos, y con un epílogo tan apasionante, dejan al público con ganas de más.


Johannes incidió en lo importante que España es para ellos y particularmente Madrid, que según sus palabras, fue la primera vez que el público reaccionó como él esperaba en «Torn Apart» y eso quedó en su corazoncito. Desde luego, no se notó ni un ápice los problemas de salud que le obligaron a cancelar conciertos en fechas pasadas, se vació sobre el escenario y fue tan efervescente como suele.


Show muy dinámico, visualmente potente y musicalmente impecable. Lo dicho, su popularidad explotará porque se lo merecen.
Texto y fotos: Juan José Díez