HALESTORM – EVEREST
Atlantic Records
8.5/10
HALESTORM siempre ha sido un proyecto que combina el poder del rock con la vulnerabilidad más humana, y Everest no hace más que reafirmar esa dualidad. Desde sus primeros días en la escena, Lzzy Hale y su banda han demostrado un talento innato para equilibrar riffs potentes con letras que atraviesan el alma, y en este sexto álbum, esa maestría se siente más pulida y honesta que nunca.
El disco arranca con «Fallen Star», un tema que sirve como apertura solemne y llena de energía, marcando el tono emocional del viaje que está por venir. La canción titular, «Everest», encapsula la ambición de la banda: no solo escalar montañas musicales, sino también explorar las cimas de la emoción humana. La producción es expansiva, con guitarras que rugen mientras la voz de Lzzy se mantiene firme y vulnerable, recordándonos por qué HALESTORM ha sido un faro de autenticidad en el rock contemporáneo.
«Shiver» y «Like a Woman Can» profundizan en la intimidad del álbum. La primera, cargada de tensión y melodía, transmite esa sensación de anticipación y vulnerabilidad, mientras que la segunda, con ese aire blusero, es un himno de empoderamiento, una reafirmación de la fuerza femenina que ha sido el corazón de la banda desde sus inicios y un grito a la implicación masculina en las relaciones romanticas. En «Rain Your Blood on Me» y «Darkness Always Wins», la oscuridad toma protagonismo; son canciones que muestran la capacidad de HALESTORM para abrazar la sombra sin perder la esperanza, explorando temas de lucha interna y resiliencia.
Ascendiendo el Everest entre sombras y luz
El segundo tramo del disco combina agresividad y crítica social. «Gather the Lambs» y «Watch Out!» mezclan riffs rápidos y estribillos pegadizos, recordándonos que la banda no teme confrontar ni desafiar. «Broken Doll» se siente íntima y desgarradora, mientras que «K-I-L-L-I-N-G» es un estallido de energía que contrasta con la vulnerabilidad de las canciones anteriores.
Finalmente, «I Gave You Everything» y «How Will You Remember Me?» cierran el álbum con una nota introspectiva y emotiva. Aquí, la banda reflexiona sobre sacrificio, amor y legado, dejando al oyente con una sensación de cierre, pero también de cuestionamiento: ¿cómo nos recordarán las personas que dejamos atrás?
La portada de Everest es, en sí misma, una extensión de la narrativa del álbum. Presenta a una mujer sobre un paisaje montañoso helado, con un cielo que mezcla tonos cálidos y fríos, como si el sol y la tormenta coexistieran y todo ello se convirtiera en un demonio que quiere atrapar su alma. La imagen transmite tanto ascensión como aislamiento, simbolizando las luchas internas y las conquistas personales que inspiran las canciones.
Everest no es solo un título; es una declaración. HALESTORM demuestra, con este disco, que el camino de la banda ha sido arduo pero emocionante, con caídas y nuevos caminos de ascenso, lleno de cumbres que conquistan tanto la técnica como el corazón. Cada tema es una parada en un viaje que combina fuerza y sensibilidad, recordándonos que, incluso en un mundo ruidoso, hay lugar para la emoción pura y la introspección.
Por Irene Kilmister.