Airbourne – Airbourne

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Airbourne – Airbourne

Spinefarm Records

4 de septiembre de 2026

7/10

Hay algo que conviene asumir antes de darle al play al nuevo álbum de Airbourne, y es que claramente no han venido a reinventarse. Joel O’Keeffe y compañía llevan más de dos décadas defendiendo una fórmula basada en riffs directos, baterías contundentes, estribillos de estadio y rock and roll sin demasiadas complicaciones. Airbourne mantiene esa filosofía y, de hecho, probablemente sea una de las expresiones más concentradas de ella.

Y aquí aparece la inevitable crítica. Sí, la fórmula Airbourne puede resultar repetitiva. “Gutsy”, “Here She Comes”, “Kid In A Candy Store” o “Rock ‘N’ Roll Ya” utilizan recursos que conocemos perfectamente de sus trabajos anteriores, como guitarras afiladas, ritmo cuatro por cuatro, actitud macarra y coros concebidos para ser gritados en directo. Hay momentos en los que uno puede tener la sensación de que ya ha escuchado esta canción antes.

Pero también sería injusto juzgar a Airbourne únicamente por no evolucionar. AC/DC llevan décadas demostrando que una fórmula puede convertirse en una identidad, y Airbourne ha escogido exactamente ese camino. No buscan sorprender, sino hacer cada vez mejor aquello que saben hacer. Y, sinceramente, ¿cuántas bandas pueden mantener una propuesta tan sencilla durante tantos años y seguir sonando con esta energía?

“Alive After Death (Last Plane Out)” aporta un componente algo más emocional, mientras que “Who Put The Rhythm In You?” introduce un groove diferente dentro del conjunto. “Christmas Bonus” abraza el sentido del humor más gamberro de la banda y “Last Man Standing” resume perfectamente esa actitud de supervivencia que forma parte de su ADN.

Uno de los cortes que más personalidad aporta es “Bogotá”, una canción que parece hecha para trasladar al oyente directamente a una noche de carretera, cerveza y amplificadores al límite. Porque ahí está precisamente la esencia de Airbourne, y es que no necesitan conceptos complicados. Su universo es el rock and roll, la carretera, la fiesta y la actitud.

El cierre con “Send Me To Rock ‘N’ Roll Heaven” funciona casi como una declaración de principios. Es una despedida que mira directamente hacia el legado del rock clásico y que resume bastante bien lo que representa este álbum.

¿Es Airbourne revolucionario? No. ¿Es predecible en algunos momentos? Seguramente. Pero reducir el disco a esas dos características sería quedarse en la superficie. Airbourne han construido su carrera alrededor de una fórmula concreta y siguen creyendo en ella. Y mientras las canciones tengan riffs capaces de hacer mover la cabeza, coros que funcionen en un festival y esa sensación de electricidad permanente, resulta difícil decir que no saben lo que están haciendo.

Quizá el debate no debería ser cuánto han cambiado, sino cuánto les queda todavía por exprimir de una fórmula que llevan perfeccionando desde el principio.

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