Venom — Into Oblivion

0

Venom – Into Oblivion

Noise Records

8.6/10

Después de ocho años de silencio discográfico, Venom regresan con Into Oblivion, un álbum que entiende perfectamente cuál es su función: demostrar que todavía saben cómo hacerlo sonar peligroso. A estas alturas de su carrera, la tentación de vivir exclusivamente de la nostalgia sería comprensible. Sin embargo, este decimosexto trabajo evita convertirse en una réplica de sí mismo y encuentra un equilibrio notable entre la identidad clásica del grupo y una producción más sólida y contemporánea.

Lo primero que llama la atención es la construcción del sonido. La producción presenta una claridad muy superior a la de muchos trabajos recientes de la banda, pero sin eliminar esa suciedad controlada que siempre ha definido a Venom. El bajo de Cronos conserva un papel central dentro de la mezcla, ocupando espacio real en las frecuencias graves en lugar de limitarse a reforzar las guitarras. Mientras tanto, Rage desarrolla probablemente su trabajo más consistente desde que forma parte de la banda, alternando riffs de speed metal clásico con estructuras más cercanas al thrash contemporáneo.

A nivel compositivo, Into Oblivion funciona mejor cuando apuesta por la inmediatez. El tema titular, “Into Oblivion”, establece desde el inicio una dinámica basada en velocidad, tensión y una ejecución compacta. “Lay Down Your Soul”, uno de los cortes más efectivos del disco, sintetiza muchas de las virtudes del álbum: un riff reconocible, un estribillo diseñado para el directo y una estructura que conecta de forma natural con la herencia de Black Metal sin sentirse dependiente de ella.

Uno de los mayores aciertos del disco es que evita instalarse permanentemente en la velocidad. Temas como “Man & Beast” o “Metal Bloody Metal” reducen revoluciones para desarrollar grooves más pesados y riffs con mayor peso específico. Esa decisión aporta variedad al conjunto y evita que las trece canciones compitan entre sí por sonar más rápidas o agresivas. El grupo entiende que la contundencia también puede construirse desde la repetición y la densidad.

La batería de Dante merece una mención especial. Su interpretación no busca exhibicionismo técnico, sino solidez estructural. Los patrones son directos, pero están ejecutados con precisión y ayudan a que las canciones mantengan impulso constante incluso cuando la velocidad disminuye. La mezcla, además, permite apreciar detalles de platos y acentos que históricamente quedaban enterrados en producciones más caóticas.

En el tramo central aparecen algunas de las composiciones más interesantes del álbum. “As Above So Below” y “Kicked Outta Hell” exploran una orientación más thrash, con riffs más elaborados y cambios de dinámica mejor trabajados. Por otro lado, “Death The Leveller” incorpora una fuerte influencia del hard rock y de la NWOBHM clásica, recordando que Venom siempre tuvieron más de Motörhead y de la tradición británica de los setenta de lo que muchos puristas del black metal quieren admitir.

No todo es perfecto. El último tercio pierde algo de la fuerza acumulada en la apertura y ciertas ideas tienden a repetirse más de lo necesario. Algunos estribillos funcionan mejor por actitud que por construcción melódica, y el disco podría haber ganado impacto eliminando uno o dos cortes menos inspirados. Sin embargo, incluso en esos momentos, la interpretación mantiene un nivel de convicción que impide que el conjunto se desinfle.

Lo verdaderamente destacable es que Into Oblivion suena como un disco realizado por músicos que conocen exactamente sus fortalezas. No intenta competir con las bandas que heredaron su legado ni modernizar artificialmente su sonido. Venom siguen apostando por riffs directos, estructuras contundentes y una agresividad basada más en la personalidad que en la complejidad técnica. Y precisamente ahí reside su éxito.

Más de cuarenta años después de haber ayudado a definir el ADN del metal extremo, siguen entendiendo una verdad elemental que muchos olvidan, y es que un gran riff continúa siendo un arma más poderosa que cualquier tendencia.

Compartir

Comentarios cerrados