Max Metal

Crónica: Saxon demuestra que los clásicos nunca mueren. Z! Live 2026 – Viernes

Z! LIVE FESTIVAL

ZAMORA – 12 JUNIO 2026

IFEZA

Tras la caída del cartel de Twisted Sister, este segundo día del festival Z! Live se convirtió en el más importante para los amantes del metal clásico. Y es que Saxon, tras 50 años de carrera, sigue manteniendo ese aura especial de gran banda. Puede que no llene estadios, pero su potente base de seguidores la convierte en una apuesta segura en cualquier festival.

Pero antes de que llegara la actuación de Biff Byford y compañía, había muchas más bandas de la que disfrutar, eso sí, bajo un inclemente y abrasador sol zamorano.

KARDINAL X

Tras la apertura del día por parte de Xeria -a los que lamentablemente no pudimos llegar-, llegó el turno de los británicos Kardinal X. Una banda de corte clásico, aún no muy conocida y que con dos discos a sus espaldas, oferció un concierto aceptable.

El concierto fue de menos a más, con unas primeras canciones con sonido algo enmarañado «The Resistance», «Cage», «Wolves», «Dark Waters», «Shadows Rising» , que poco a poco fueron mejorando para que al final las «Cult of XII», «The Empty Throne», «Dark Light» y «Scourge» sonaran como es debido.

Entre que la banda no era muy conocida, que el calor apretaba, y que el público buscaba la sombra con aínco, no fue uno de esas actuaciones con público implicado; uno de los alicientes de los festivales también es conocer nuevos grupos, y sin duda, este Z! Live sirvió para que muchos pusieran cara a Kardinal X. Suficiente.

BURNING WITCHES

Cualquiera que haya visto una actuación de este combo íntegramente femenino sabrá de lo potente y enérgico de sus conciertos. No se calienta poco a poco, desde el primer tema se pone el volumen al máximo y su actuación se convierte en un derroche adrenalítico sin contemplaciones.

A base de los guitarrazos de Romana Kalkuhl y Courtney Cox y de una excepcional Laura Guldemond a las voces (muy bien apoyadas por Jeanine Grob y Lala Frischknecth a la batería), lograron que el público se metiera de lleno en su show, respondiendo con ganas a temazos como «Soul Eater», «Shame», «Dance with the devil» -donde Laura aparece con su máscara diabólica-, «The Dark Tower», «Inquisiton», «Black Widow», «Hexenhammer», «Wings of Steel» o «Burning Witches».

Burning Witches ofrece un heavy sin contemplaciones, artificios o excesiva elaboración. A veces es lo mejor para llegar al público. Sin duda, salieron victoriosas en Zamora.

SU TA GAR

Este año el Z! Live ha tenido una importante presencia vasca en el cartel. Sin duda, bandas como Su Ta Gar, S.A o Latzen -que tocará el sábado- han logrado que este año haya llegado más público desde Euskadi.

Su Ta Gar llevan en esto 40 años, y como ellos mismos dijeron, es algo para celebrar, que cantando íntegramente en euskera hayan logrado poner su granito de arena y mantenerse activos año tras año.

Se mostraron agradecidos y emocionados, y ofrecieron el único show del festival -contando jueves y viernes- con adornos de fuego. Sin duda, este extra logró aportar un poco más de intensidad a los ya habitualmente cañeros «Etsairik Ausartena», «Zuzen», «Begira», «Mari», «David Eta Goliath», «ZJaizotze Bassatia» o «Zure Atzetik».

Las dos guitarras de Su Ta Gar siempre han sonado potentes y super compenetradas y es que sobra la experiencia acumulada, es una banda super compacta que funciona a la perfección.

Tampoco se discute la actitud con Su Ta Gar, entrega total y más temazos que fueron cayendo mientras distintas portadas de su historia cambiaban en el fondo. Con «Zure aurrean», «Makurtzen naiz», «Etsi Gabe», su mítico «Jo Ta Ke» y «Alarma Egoera» se llegó al final de una actuación sin ningún pero.

BLAZE BAYLEY

Ahora que Iron Maiden está de actualidad con el documental que repasa su historia, es un buen momento para reivindicar el legado de Blaze Bayley. Blaze llegó a la doncella en un momento complicado, y le tocó la hercúlea labor de sustituir a alguien insustituible como Bruce Dickinson. Cierto que aquello no cuajó, que sus discos apenas han tenido repercusión, pero de esos dos trabajos quedaron temazos que han sobrevivido al paso de décadas, y eso ya es algo que habla de la importancia de aquella época.

Para reivindicar todo aquello, Blaze ofreción un show basado íntegramente en temas de su etapa en Iron Maiden. El show comenzó con el ya tradicional «Doctor Doctor» de UFO, pero esta vez tocado por su banda, que dio paso a un Blaze que comenzó atacando Zamora con «Lord of the flies», «Justice of the peace», y «Judgement of heaven».

Blaze fue absoluto protagonista del show, eso sí, su banda fue super solvente, y todo sonó limpio y potente, pudiendo disfrutarse de esas melodías tan Iron Maiden. «Blood of the world’s hand», «Look for the truth» sirvieron como antesala del único tema propio, un «Born as stranger» que tal y como comentó, se empezó a trabajar en su época con Maiden.

«Lighting strikes twice», «Sign of the cross» también sonaron, aunque uno de los mejor recibidos fue un magistral «The Clansman» donde el grito coral de ese «freedom» resonó con fuerza en tierras castellanas. «Man on the edge» también fue recibido con entusiasmo, y bajo mi punto de vista, habría supuesto un mejor cierre que el «Future real» con el que acabó.

Pero en líneas generales, muy bien Blaze en este concierto con tintes reivindicativos.

H.E.A.T

En su día parecía que la marcha de Erik Gronwall iba a afectar muy negativamente a la carrera de H.E.A.T. Afortunadamente, que equivocados estábamos muchos. Kenny Leckremo le ha aportado un extra de fogosidad a una banda ya de por sí caliente. El que fuera primer vocalista de la banda, es un frontman descomunal que contagia con su efervescencia y derroche físico.

La música de H.E.A.T es super accesible, eso les ha abierto el abanico del público potencial, pudiendo gustar tanto al público metalero más avezado, como a los amantes de sonidos más suaves y melódicos, y es que ahí radica la fuerza de sus composiciones, son transversales y gustan a todos.

Aunque hubo algún momento que parecía que la garganta de Kenny sufría, cantó muy bien durante todo el show, y no es fácil cuando la actuación se convierte en una clase de gimnasia, y es que no paró ni un segundo de saltar, botar y correr de un extremo a otro. Tanto despliegue, siempre contrasta con el hieratismo de Dave Dalone, que medio oculto tras su sombrero, se dedica a tocar -eso sí, muy bien- la guitarra, pero sin comunicar en exceso con el público. Jimmy Jay al bajo, también es de los que transmite bastante.

Lo bueno, es que es una banda muy buen rollera con la capacidad de sembrar sonrisas entre el público, y eso es de agradecer. Da igual como llegues a un concierto de H.E.A.T, te marchas más féliz, y en Zamora ocurrió eso mismo. Puede que llegáramos cansados, pero nos fuimos con un subidón.

Sonaron cortes como «Disaster», «Rock your body», «Dangerous Ground», «hollywood», «Rise», «Nationwide», «Beg, beg, beg» -con un pequeño interludio del War Pigs de Black Sabbath-, «Back to the rhythm», un genial «Living on the run», «One by One» y «A Shot of Redemption».

SAXON

Con el recuerdo aún fresco de su última gira por salas, llegaba una nueva descarga de Saxon. Qué tendrán las bandas clásicas que nunca defraudan. En el público se podía ver a la concurrencia más old-school, donde los chalecos y los parches competían en progatonismo con el ya habitual color negro. Y es que, hay que ponerse las mejores galas para disfrutar a Biff Byford y los suyos, y más después de que su última gira tuviera que posponerse debido a problemas de salud.

Afortunadamente esos contratiempos son ya cosa del pasado, y Saxon sigue ofreciendo el mismo show lleno de potencia que llevan ofreciendo medio siglo. Uno no aguanta tantos años si no tiene algo verdaderamente importante que ofrecer. Una gran pantalla de fondo con animaciones sirvió como único adorno escénico de su actuación -eso es algo que se ha echado en falta en este festival, que más bandas usen fuegos, columnas de humo, confeti o más apoyo escénico-, pero como dijo el propio Byff, ellos vienen de una época en la que no había Tik-Tok, Facebook, Instagram, internet ni CDs, sólo cintas, vinilos, denim y cuero.

Y en eso consistió su actuación, una oda al pasado, un ejercicio nostálgico donde el mundo de la música era algo totalmente diferente. Byff bien, en su línea, sin altibajos, Nibbs Carter apoteósico, es un tipo que transmite mucho, se lo deja todo sobre el escenario y es pura energía. El duo de guitarristas, repartiéndose el trabajo y clavando los solos. Lo dicho, ni una pega. Es una banda muy rodada, en la que no hay fisuras.

No faltó el momento chaleco, donde todo el público lanzó sus chalecos al escenario para que la banda se los pusiera -sorprendiendo con la aparición de un mini chaleco de bebé que desató las sonrisas de la banda-, momento de comunión que no por conocido, resultó menos entrañable.

Sonaron buena parte de sus hits, hora y medio de trallazos en el que no hubo espacio para saciar las apetencias de todos, pero con hits como «Hell, Fire and Damnation», «Power and the glory», «Dogs of War», «Heavy Metal Thunder», «Strong arm of the law», «Broken heroes», «Motorcycle man», «Denim and leather», «747», «Wheels of Steel», «Crusader», «Princess of the night»

CORONER

Coroner es otra de esas bandas poco conocidas pese a contar con una longeva trayectoria a sus espaldas. Su actuación llegó en el momento en el que en cansancio aparece, y su thrash impregnado de elementos técnicos fue una propuesta peculiar, pero que no pasó de ahí.

Sí, hubo caña, hubo intensidad, pero no acabó por cuajar del todo. Los «Oxymoron», «Consequence», «Sacrifical Lamb», «Divine Step», «Simmetry», «Metamorphosis», «Grin» y «Renewal» sonaron bien, técnicamente impecables, con mucha fuerza, pero no son una propuesta para todos los públicos.

Y hasta aquí llegaron las fuerzas. Mañana más.

S.A Sánchez y Juan José Díez