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Crónica: Daeria y Zenobia celebran en Barcelona el presente y el futuro del metal – Septiembre 2026

Zenobia + Daeria

Sala Salamandra, L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona)

25 de octubre de 2026

Organiza: Duque Producciones
Texto y fotos por Irene Kilmister

Está claro que hay noches en las que un concierto termina siendo algo más que una sucesión de canciones. La que vivimos con Daeria y Zenobia fue una de ellas. Dos bandas con trayectorias diferentes, pero unidas por una misma manera de entender el metal y, sobre todo, por una relación muy estrecha con quienes llevan años apoyándolas desde las primeras filas.

Daeria | Crecer sin perder la identidad

Daeria han ido construyendo su camino con paso firme y constante. Sin necesidad de grandes saltos ni atajos, la banda ha conseguido evolucionar hasta convertirse en una formación con una identidad propia perfectamente reconocible y, especialmente importante, capaz de defenderla con una calidad brutal sobre el escenario.

El repertorio pasó por “Furia”, “Maléfica”, “Miedo”, “Siete Mares”, “Fénix”, “Vive”, “Despierta”, “Animal” y la aclamadísima “Reina de Corazones”, repasando diferentes momentos de una trayectoria que sigue creciendo. Las guitarras de Víctor Vázquez y Carlos Sinisterra aportaron contundencia y melodía, sostenidas por una base rítmica sólida a cargo de Toni Nieto y Joel Marco, mientras Ángel Ortiz volvió a demostrar su capacidad para moverse entre los diferentes registros que exige el repertorio.

Daeria ya no es una banda emergente que simplemente promete. Es una banda que sabe exactamente quién es y cómo quiere sonar, y su directo es la mejor prueba de todo el trabajo realizado durante estos años.

Y ya nos estamos preparando para lo que tengan que anunciar, ya que en menos de 10 tendremos noticias frescas.

Zenobia | XX años de metal, historia y hermandad

Si Daeria representan crecimiento y futuro, Zenobia afrontaron la noche desde la perspectiva de quien tiene dos décadas de historia que celebrar. Su XX Aniversario sirvió como excusa perfecta para recorrer una trayectoria que les ha convertido, por méritos propios, en una de las grandes bandas del metal nacional.

El viaje comenzó con la intro del aniversario y “La Tormenta”, para continuar con “Alma de Fuego”, “Mi Alma Es Tempestad”, “La Danza del Diablo”, “Entre Tinieblas”, “El Pacto”, “La Fiebre del Oro” y “El Camino de los Héroes”. Un repertorio diseñado para satisfacer tanto a quienes llevan veinte años siguiendo al grupo como a quienes se han incorporado posteriormente a su historia.

Y algunas de sus letras siguen teniendo una vigencia preocupante. “La Fiebre del Oro” o “Ícaro” hablan de ambición, sociedad y de las contradicciones del ser humano desde una perspectiva que, viendo cómo está el mundo, continúa resultando perfectamente actual. Es precisamente ahí donde reside parte de la fortaleza de Zenobia, en las canciones que pertenecen a una época concreta, pero que no han perdido capacidad para interpelarnos.

Uno de los momentos más emotivos llegó con “Jamás”, dedicada a Iván, compañero batería que ayer nos dejaba después de una larga lucha contra la ELA. En medio de una celebración tan importante como su vigésimo aniversario, el recuerdo tuvo un peso especial y convirtió la canción en un homenaje cargado de significado.

La fiesta continuó con “Una de Piratas”, para la que Jesús, de Killwolf, apareció vestido de pirata y acompañado por dos abanderados. Entre banderas y un cofre repleto de monedas de chocolate que fueron lanzadas al público, el escenario se transformó durante unos minutos en una auténtica aventura pirata. Jesús derrochó actitud y demostró que sabía perfectamente cómo meterse en el papel.

Otro momento especialmente celebrado fue “Ángel Negro”, uno de esos temas que llevaba años sin aparecer en los repertorios de directo. Su regreso tuvo además un responsable: un fan que está acompañando a Zenobia desde Donosti durante todos los conciertos de esta gira y que pidió expresamente recuperar la canción. El resultado fue un regalo para todos los presentes, porque éramos muchos los que llevábamos tiempo deseando volver a escucharla sobre un escenario.

La recta final fue reservando emociones hasta llegar a “Lo Llevo en la Sangre”. Entonces se rompieron definitivamente las fronteras entre escenario y público: parte de los asistentes subieron a las tablas mientras Marcos, Héctor y Mario, integrantes de la sección de cuerdas, bajaban hasta el centro de la sala para tocar rodeados de fans.

Fue la imagen perfecta para cerrar una noche de celebración. Porque si hay algo que ha acompañado a Zenobia durante estos veinte años es precisamente esa sensación de pertenencia, de comunidad y de hermanamiento con su público.

Dos décadas después, siguen demostrando que el metal no se mide únicamente en discos vendidos, escenarios compartidos o kilómetros recorridos. También se mide en las personas que permanecen al otro lado del escenario.

Y anoche, durante unas horas, Zenobia y sus seguidores celebraron que llevan veinte años caminando juntos.