Xandria + Seven Spires + Tulip
Barcelona – 24 de septiembre de 2026
Sala Razzmatazz 3
Antes de que Barcelona se meta de lleno en su particular semana grande del metal con el Be Prog! y el Okkult Session, la Razzmatazz 3 acogió una noche de sinfónico de lo más apetecible. Xandria, Seven Spires y Tulip reunieron a una muy buena cantidad de público, con una sala animada desde el inicio y gente que no estaba allí únicamente por los cabezas de cartel. Se notaba que había ganas de descubrir o volver a ver a las tres bandas.
Tulip
Tulip tenían ante sí su primera actuación en Barcelona y no quisieron desaprovecharla. Los canadienses salieron con una imagen muy definida, oscura y teatral, con Ashleigh Semkiw al frente y flores negras adornando el pie de su micrófono. Un detalle sencillo, pero muy representativo de la atmósfera que propone el grupo.
Con “The Witch” arrancaron un set breve, de solo seis canciones, aunque muy bien aprovechado. No fueron al grano sin más: hubo desarrollos progresivos, guitarras cargadas de riffs y una iluminación en violetas y amarillos que ayudó a redondear el conjunto. La gracia de Tulip está también en ese contraste vocal de Ashleigh. Puede sonar delicada, casi operística, y pasar de inmediato a los guturales con una facilidad pasmosa. Colin Parrish, a la guitarra, también acompañó esos momentos más agresivos con sus coros.
“Midnight in the Desert” cayó con bastante fuerza y “Ghost of Kyiv” mantuvo ese punto intenso y dramático que tan bien les funciona. Ashleigh estuvo muy comunicativa y entregada desde el inicio. Agradeció la oportunidad de tocar aquí y recordó que era su primera visita a España. No es poca cosa para una banda llegada desde Canadá, y se notó que habían venido con ganas de defender su propuesta a lo grande.
Además, aprovecharon para presentar The Depths, su EP publicado apenas diez días antes. Sonaron dos de sus cinco temas: “Lost Boy”, dedicada a su hijo y probablemente la pieza más emotiva de su actuación, y “The Fall”. El cierre con “Clone” dejó una impresión muy buena: poco tiempo, sí, pero suficiente para demostrar que Tulip tiene personalidad y ganas de hacerse un hueco.
Seven Spires
De Seven Spires conocía sobre todo a Adrienne Cowan por su participación en las giras de Avantasia, donde ya había dejado claro que es una cantante fuera de serie. En directo con su propia banda, sin embargo, se entiende todavía mejor todo su potencial. El cuarteto estadounidense juega con composiciones largas, arreglos sinfónicos y una teatralidad muy marcada, pero sin perder contundencia.
“Songs Upon Wine-Stained Tongues” abrió el concierto y puso sobre la mesa sus cartas: pasajes épicos, cambios de ritmo, velocidad y una base rítmica espectacular. Dylan Cowan estuvo especialmente activo a la batería, mientras que Peter de Reyna y su bajo de ocho cuerdas aportaban una presencia muy llamativa al sonido del grupo.
En temas como “Almosttown” apareció su cara más teatral, de cuento oscuro y épico, con esos contrastes entre momentos más calmados y estallidos de intensidad. “Succumb”, por su parte, entró como un tiro gracias a su estribillo de aire power metal. Adrienne manejó voces limpias y guturales con una naturalidad increíble; no parece que tenga que esforzarse para pasar de un registro a otro, y eso hace que todo gane todavía más fuerza.
Hubo alguna orquestación y teclado pregrabado, pero sin abusar. Lo importante seguía estando sobre el escenario: los solos de guitarra y bajo, las dinámicas entre los músicos y unas canciones muy completas. Y llegó uno de los momentos más especiales de la noche cuando Ashleigh Semkiw se unió a ellos en “Lightbringer”, posiblemente uno de sus temas más potentes. La gente acompañó el estribillo con ganas.
La cantante de Tulip volvió a salir para “Love’s Souvenir”, esta vez con velo y en un registro mucho más dramático, con ese aire jazzístico tan particular de la canción. El final con “Gods of Debauchery”, incluyendo introducción y cierre, mostró su vertiente más pesada y agresiva. Seven Spires tienen técnica, canciones, presencia y una vocalista impresionante. Mucho ojo con ellos.
Xandria
A la hora prevista, Xandria aparecieron con la introducción de “Syzygy” antes de enlazar con “Eclipse”. Desde el primer minuto la banda se mostró compacta, segura y muy rodada. Ambre Vourvahis volvió a confirmar que posee una versatilidad vocal enorme: puede pasar de partes limpias y etéreas a los growls más extremos sin que parezca forzado.
Cuando explicó que estaba algo enferma y pidió ayuda al público para sacar adelante el concierto, costaba creerlo. “Eclipse” y “Colours” habían sonado con mucha potencia y Ambre se estaba dejando la piel. Es verdad que, a medida que avanzó el set, en los agudos más exigentes se pudo percibir algo más ese resfriado, pero lo defendió con actitud y profesionalidad.
“Ravenheart” fue una de las grandes celebradas de la noche. Una prueba de que entre el público no había solo seguidores de la etapa actual, sino también gente con cariño por las canciones de los años de Lisa Middelhauve. “The Wonders Still Awaiting” mantuvo el ambiente arriba y “The Wonders Still Awaiting” dio paso a “The Shining”, con la sala completamente metida en el concierto.
“Forevermore” era uno de esos temas que exigen mucho a nivel vocal, especialmente por sus estribillos altos asociados a la época de Manuela Kraller. No fue sencillo, pero Ambre lo sacó adelante. Con “Two Worlds” llegó uno de los momentos más cinematográficos de la noche, de esos que hacen que por unos minutos parezca que estás dentro de una banda sonora. “The Last Generation” ofreció una cara más íntima y envolvente, incluso pese a un estornudo inoportuno.
Ambre transmite humildad y tiene una formación vocal muy evidente. Su fichaje encajó perfectamente en aquella idea de renacimiento de Xandria, y “Reborn” volvió a demostrarlo. Tras un descanso muy breve regresaron para encarar la recta final. “Valentine” ya se ha convertido en un clásico y la actual vocalista la interpreta con una personalidad propia, sin intentar copiar a nadie.
“Nightfall” puso el cierre a una noche corta en duración, pero intensa de principio a fin. Xandria dejaron muy buen sabor de boca y prometieron volver. Marco Heubaum puede estar contento: ha encontrado una formación con química, solidez y capacidad para defender todas las etapas de la banda en directo.