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Crónica: Helloween pone el broche al XX aniversario del Leyendas del Rock – Sábado – Agosto 2026

LEYENDAS DEL ROCK

SÁBADO – 8 AGOSTO 2026

VILLENA

Los sábados suelen ser los días de más afluencia de los festivales, tanto por la ausencia de obligaciones laborales como por la presencia de las bandas de más renombre. El Leyendas del Rock se llenó hasta la bandera para disfrutar del plato fuerte de cuatro jornadas de metal, unos Helloween que viven una segunda edad dorada desde que decidieron juntar en una única formación a todos los componentes históricos del grupo.

GUIILT TRIP

Pero antes de que llegara la fiesta de la calabaza, hubo muchas más bandas que disfrutrar. Guilt Trip ha visitado frecuentemente España en los últimos tiempos. Sin duda, eso les ha hecho ganar algo de popularidad, de ahí que pese al fuerte calor y el inclemente sol, su actuación tuviera un público suficiente para aportar ese calor tan necesario para las descargas de hardcore.

Guilt Trip es una banda con temas muy directos e incisivos, de esos que hay que vivir entre la efervescencia de los pogos. Su vocalista Jay Valentine hizo todo lo necesario para implicar a la audencia en el show, mientras Lily Kilcoyne se llevó las miradas con la fuerza que imprimió a su bajo.

Trallazos cortos, llenos de potencia con temas como «Thin air», «Burn», «Eyes wide shut», «Sweet Dreams» o esa versión del «Davividan» de Machine Head que suele cerrar sus shows, y que suele ser muy bien recibida.

DEATH AND LEGACY

Segunda aparición de Hynphernia en el Leyendas del Rock 2026 tras la colaboración con Aneuma del jueves, en este caso unos Death & Legacy que pusieron patas arriba el escenario Rock Stage.

Puede que las bandas prefieran tocar en los escenarios principales, pero lo cierto es que en el escenario «pequeño» se logra una mayor cercanía y hace que todo resulte más intenso y vivido.

Es como una olla a presión que poco a poco se va cargando. A base de guitarrazos y esa actitud aguerrida de su frontwoman, Death & Legacy conquistó al Leyendas del Rock.

EIHWAR

Con Eihwar se puede abrir el debate. ¿Es metal? ¿Se considera su actuación música en directo? Vayamos por partes, lo primero e innegable, es que son vistosos, intersantes y muy divertidos, pero la realidad, es que una banda con sólo voz y batería no puede «tocar» mucho en directo.

La mayoría de lo que se escucha está pregrabado, y eso acaba por desconectar a muchos; aunque el resultado es interesante, para la ortodoxia mealera del directo, no supone más que una pequeña nota anecdótica.

Cierto es que el duo se lo curró, que Asrunn a las voces dispone de una indudable fuerza escénica, y que se lo curró con múltiples frases en español, pero pese a todo, no pudieron -o al menos esa es nuestra impresión- borrar esa sensación de artificialidad.

DEICIDE

Los que peinamos canas aún recordamos las polémicas de Glen Benton en los 90. Entonces era una figura controvertida que afirmaba que se quitaría la vida al cumplir 33 años, la misma edad atribuida a la muerte de Cristo, a modo de desafío definitivo. Evidentemente no cumplió su promesa, y hoy, un cuarto de siglo más tarde, sigue sobreviviendo como uno de los estandartes del death metal.

Así como hay otros géneros del metal que pueden tener cierta cabida en público profano, lo del death (al menos el old-school) es sólo para puristas y entendidos. Incluso a los que llevamos décadas escribiendo de las distintas vertientes del metal, se nos hace bola, y el poso que nos suele dejar es el de más ruido que nueces.

Es un ataque visceral constante, martillo pilón con pocos dibujos armónicos, brutalidad por bandera en una descarga monótona sólo apta para fanáticos.

Glen mantuvo ese aire de tipo «extraño», aparte de cantar y tocar el bajo, no dijo ni una palabra, ni saludo, ni despedida, ni un simple gracias. Supongo que entendería que los mensajes de «Bastard of christ», «Once upon the cross», «Sacrifical suicide», «Dead by dawn», «Homage of Satan» y demás temas eran más que suficientes.

HEAVEN SHALL BURN

En su día, escribí que nunca había visto fluir tan desaforadamente la energía en un concierto como en uno de Heaven Shall Burn. Las palabras dichas entonces se podrían trasladar, casi palabra por palabra, a su actuación en el Leyendas de Rock.

Hay bandas que solicitan reiteradamente al público -muchas veces con poco éxito- que hagan crowdsurfing, circlepits y demás. A Heaven Shall Burn no le hace falta, desde los primeros acordes de «Counterweigth» la audiencia se lanzó a un desenfreno masivo y sin fin. Fue un concierto de esos que se luchan, se sudan, y te dejan exahusto pero con una sonrisa de satisfacción.

Su música siempre ha estado llena de mensaje, y tal y como dijo su guitarrista Maik Weichert en Villena, no van a dejar de un lado su vertiente política, porque mientras siga existiendo el fascismo, ser equidistante no es una opción. Ese tamiz ideológico hizo que todo sonara aún con más garra, sonando magistrales los «Black Tears», «Corium», «Endzeit», «Voice of the voiceless», «Godiva» y demás trallazos sonoros.

Ni si quiera los fallos del sonido, con algún que otro silencio momentáneo, logró empañar una actuación impecable.

Toda una delicia para los oídos y las ideas. Que duren.

HARDLINE

Fue una lástima que la integridad del concierto de Hardline coincidiera con el de Heaven Shall Burn. Cierto que son estilos muy diferentes y que a priori no deberían entrar en conflicto, pero los que amamos todo el abanico de los sonidos rockero-metaleros nos quedamos con ganas de sentir de lleno ambas actuaciones.

Y es que lo de Johny Gioeli es de otro mundo, es otro de esos terremotos que transmite muchísimo y que contagia con su entrega, pero es que además, siendo un cantante de hard rock melódico, clava todas y cada una de las notas, no se ahorra ni un pasaje, por muy alto o bajo que esté, todo un prodigio vocal de esos que hay que vivir de lleno al menos una vez.

Junto con Alessandro Del Vecchio a los teclados, Luca Priciotta a la guitarra, Anna Poraptuli al bajo, y Marco di Salvia a la batería, Hardline es una locomotora que funciona con precisión. Hubo momentos que parecían sufrir algún problema de sonido, pero supieron lidiar con ellos y los «Shout», «Danger Zone», «Life’s bitch», «Rythm from a red car» transmitieron buen rollo y clasicismo.

En uno de los escenarios grandes, habría sido apoteósico.

HELLOWEEN

Que Helloween están viviendo una segunda juventud, no lo duda nadie. La vuelta a la banda de Kiske y Hansen les ha otorgado ese aura de gran banda que perdieron en el pasado. Su gira 40 aniversario está resultando todo un éxito, han tocado por todo el mundo -varias veces por España-, y precisamente esa noticia tan positiva, es el único elemento que puede jugar en su contra.

¿El por qué? Pues porque a poco que te guste la banda, habrás hecho lo posible por asistir a alguno de sus conciertos, ya fuera en el Z! Live en 2023 , el múltiplemente aplazado concierto de Madrid de 2023, o su doble paso por Madrid en 2025. Para los afortunados que vivieron alguno de ellos, volvieron a vivir exactamente el mismo concierto, casi clavado sección a sección.

Para los que llegaron de nuevo, sí, fue todo un acontecimiento, y es que volver a disfrutar a Kiske -ahora cantando junto a Deris y Hansen– es digno de mención, y si encima, va acompañado por una gran producción, con juego de luces super vistoso y efectista, animaciones por doquier, plataformas, fuego, confeti, cortinas de chispas, ya tienes todos los ingredientes para firmar un show para el recuerdo.

Aunque Hansen y Deris erraron alguna nota, rindieron a buena altura, aunque no tanto como un Kiske imperial que sigue manteniendo la voz -que no la forma física- de antaño, sigue llegando a agudos imposibles y se le nota super rodado. En tiempos se veía que le costaba llegar a alguna nota exigente, hoy no es el caso. Va sobrado, y eso es de agradecer.

En la banda se nota un buen rollo generalizado, y excluyendo al hierático Weikath -un poco siempre a su bola-, parecen disfrutar y pasárselo bien. Deris se arrancó en español alguna que otra vez, mostrándose simpático y cercano al público. Aunque los que hablaron con fuerza y convicción total, fueron sus temas, llevándose la palma los míticos «I want out» -explosión total del respetable-, «Future world», «Ride the sky» -protagonismo de Hansen a la voz-, el larguísimo «Halloween», «Eagle fly free», el maravilloso e infravalorado «Power» o la fiesta final de «Dr Stein».

Algo más grises y de recepción más fría los temas nuevos «Into the sun», «This is tokyo» ó «Universe (Gravity for hearts)». También sonaron «March of time», «The king for a 1000 years», «Twilight of the gods», «Hey Lord», el momento íntimo con «In the middle of a heartbeat» y el sublime «A tale that wasn`t right» -instante pielgallulínico de la noche- o «Heavy metal is the law».

Ofrecieron justo lo que se esperaba de ellos. Cero sorpresas. Tampoco eran necesarias. Puro Helloween.

WARCRY

¿Cuando se puede decir que una banda ha triunfado? Hay alguna que otra señal, pero desde luego, si miles de personas se emocionan con tus composiciones y las cantan con ganas de principio a fin, se puede afirmar que lo has logrado.

Warcry y el Leyendas son casi hermanos, han actuado en el festival 16 veces, un hito que dudo mucho que pueda alcanzar ninguna otra formación. ¿Sirve también como demostración de su triunfo? Victor García cantó muy bien, con esa voz llena de calidez y personalidad, que estuvo siempre acompañada por miles de almas fusionándose en una sola a ritmo de los «Alma de conquistador», «Nuevo mundo», «Perdido», «Devorando el corazón», «Ardo por dentro», «Lo siento» o «Siempre».

La banda sustentó a Victor con precisión, con sonido limpio y pulcro a la medida de los «Huelo el miedo», «Quiero oirte», «La maldición del templario», «Capitán Lawrence», «El más triste adiós», «Solo sé», «Tú mismo».

Como cierre, el significativo «Hoy gano yo» que estalló en un karaoke masivo.

Y hasta aquí llegó nuestra cobertura del XX aniversario del Leyendas del Rock, tras cuatro días de conciertos, cuatro crónicas, infinidad de fotos, horas robadas al sueño, y unos cuantos kilómetros recorridos, no hubo fuerza para más. Nos vemos el año que viene.

S.A. Sánchez y Juan José Díez

Fotos: Juan José Díez