MALEVOLENCE + NASTY + BROTHERS TILL WE DIE
MADRID – 28 MAYO 2026
SALA COPÉRNICO
ORGANIZA: RESURRECTION FEST
Hay ciertos conciertos que no dejan margen para las sorpresa. Cuando el cartel está copado por bandas hardcore, ya sabes que más que un concierto lo que se va a vivir es una comunión masiva de desaforada energía, donde más allá de las canciones, lo importante es saltar, vibrar, sudar y soltar adrenalina.
Y tal como se esperaba, la actuación formada por la triada Brothers Till We Die, Nasty y Malevolence discurrió por esos senderos de explosividad y pasión compartida.
Los locales Brothers Till We Die tuvieron una actuación corta, pero aprovecharon sus minutos y supieron explotar las ganas de verles en directo ya que hacía tiempo que no tocaban en Madrid, como ellos mismos prometieron, queda pendiente organizar una fiesta con amigos más allá de telonear a otros grupos.
Aunque el sonido no estuvo del todo fino, fue más que suficiente para disfrutar de la energía de una banda que no especuló lo más mínimo con el esfuerzo.
NASTY
Mismo desarrollo tuvieron los belgas Nasty, con más intensidad por parte de un público que se implicó sin límites en el espectáculo, ya fuera compartiendo el micro con Matthi Tarnath, subiendo al escenario para lanzarse a la mutitud, o repartiendo golpes al aire a ritmo de cortes como «Talk», «At war with love», «Unveiled» o «leech».
La aparente simpleza de los temas ayudó para centrarse en vivir la actuación, resultando más importante esa pasión compartida que unos temas que sonaron algo mejor que con Brothers Till We Die. La banda se lo dejó todo en el escenario donde hubo momentos para mensajes importantes, como el hecho de recordar que es importante pedir ayuda cuando se pasa por un mal momento, discurso recibido con una gran ovación por parte del público.
Buen ejemplo de lo que debe ser un concierto de hardcore. Fuerza, intensidad y mensaje.
MALEVOLENCE
Se nota cuando un grupo disfruta sobre el escenario. Esa sensación positiva se palpa y acaba por resultar contagiosa. A Malevolence le gusta tocar en Madrid y la capital vibra encendida con sus shows. Cuando todo el público irrumpió a cantar en español «Ma le vo len cia», las sonrisas de sorpresa y satisfacción se pintaron sobre la cara de una banda que ofreción un show sobresaliente, lleno de momentazos y mucha mucha energía.
Evidentemente, gozaron del mejor sonido de la noche. Las dos guitarras (además de bajo y batería) aportaron mucho más cuerpo, y la contundencia que se presupone a este tipo de bandas estuvo fuera de toda duda. Los «Trenches», «Life Sentence», «So Help Me God», «Still Water Run Deep» o «Karma» sonaron atronadores, con un público que aumentó un puntito su entrega, convirtiéndose la pista de la sala Copérnico en aguas sobre las que navegar -increíble ver a niños jóvenes hacer crowdsurfing mientras todos se preocupaban de ellos-, saltos al «vacío» desde el escenario, circle-pits masivos, o walls of death.
Se vio el catálogo completo de este tipo de concierto mientras Konas Hall soltaba riffs brutales con su guitarra, Josh Baines clavaba los solos, y Alex Taylor se metía al público en el bolsillo con su cercanía y buen rollo. «Self supremacy» fue toda una declaración de intenciones y un manifiesto de autoaceptación, y con «Higher Place» llegó el momento de ponerse emotivos, donde destacó el vozarrón de Konas y donde vimos reacciones super pasionales del público, llantos incluidos.
El verdadero poder de la música reside en momentos como este, memorable lo que nos hace sentir.
Pero había que acabar por todo lo alto, y desde aquí hasta el final, torbellino siempre en ascenso encadenando «Keep Your Distance», «Serpents chokehold», «On broken glass» -de los más aplaudidos de la noche- y cierre magistral con «If it’s all the same to you».
Gran noche, y todos calentitos a casa a dormir como bebés.
S.A. Sánchez
Fotos: Juan José Díez