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Crónica: Koba Live desafía la adversidad y renace con fuerza en Durango – Mayo 2026

KOBA LIVE

DURANGO – 16 MAYO 2026

PLATERUENA KULTUR ATERPEA

La quinta edición del Koba Live Festival concluyó con éxito, aunque el camino hasta su celebración estuvo lejos de ser sencillo. El pasado diciembre, la organización anunciaba la cancelación del festival debido a una reducción en la financiación institucional, un recorte que comprometía los estándares de calidad que siempre habían definido al evento. Antes que ofrecer una versión descafeinada, optaron por detenerse… al menos temporalmente.

Sin embargo, lo que parecía un golpe casi definitivo, terminó transformándose en una oportunidad inesperada. Durango tomó el relevo como nueva sede del festival, dando una segunda vida a los ya fieles «Kobazales» y demostrando que, cuando hay pasión y compromiso, incluso los contratiempos más serios pueden reconvertirse en impulso.

En tiempo récord, la organización logró confeccionar un cartel sólido, variado y lo suficientemente diverso como para satisfacer a buena parte del espectro metalero. A ello se sumó una programación paralela gratuita que enriqueció la experiencia desde primera hora del día, con actividades como concurso de bandas, comida popular o trivial metalero, todo ello centralizado en Landako Gunea. Este recinto permaneció operativo durante toda la jornada como punto neurálgico del festival, acogiendo taquillas, zona de restauración y merchandising tanto de bandas como del propio evento.

Por su parte, los conciertos se trasladaron al cercano Plateruena Kultur Aterpea, marcando un cambio significativo respecto a ediciones anteriores. Por primera vez, el festival se celebró íntegramente bajo techo, una decisión que no solo aportó comodidad logística, sino que permitió al público olvidarse de uno de los grandes enemigos habituales de cualquier cita al aire libre en el norte: la imprevisible lluvia.

INJECTOR

Los murcianos Injector fueron los encargados de abrir el festival. Su thrash metal inundó de clasicismo Durango, una actuación marcada por la velocidad y la agresividad; con Injector no hay lugar para la especulación, de principio a fin es una ola llena de riffs contundentes, letras incisivas y un derroche enérgico.

Injector tienen ecos de los primeros Metallica, y de hecho, la banda ofrecerá un concierto especial en Murcia donde interpretarán al completo el «Kill ‘Em All». Durango pudo disfrutar de una versión del «Hit The Lights» que logró que el público se metiera de lleno en el show.

Además sonaron temas como «Patho of the wrathgod», «Warning Blast», «Oppresive Force», «UTLOA», «Resetting time», «Crawling one», «Feed the monster», «March to kill» o el «Unborn Legions» con el que cerraron un show digno e ideal para abrir el largo día de metal del Koba Live.

TXATAR

Una de las señas de identidad del Koba Live ha sido su apoyo a la música en euskera. En esta ocasión, representada por Txatar, banda formada por músicos de Legen Beltza, y que también ofreció una buena dosis de intensidad. El suyo es también un thrash, quizá de corte más heavy y no exento de melodía, pero donde prima la garra.

Es una música que no hace prisioneros, y como tal, su actuación logró mantener el empuje de sus predecesores, consiguiendo mantener a la gente caliente y con ganas de más caña. El euskera se convirtió en protagonista con los cortes de su trabajo «Hikdakown jainko» o su último single «Piztiak».

La actitud, cercanía y buen rollo de Xanti Rodríguez, Joseba Azkue y Edorta Azkune lograron una bonita comunión con el público. Aunque hubo momentos que el sonido fue mejorable (algo sucio por momentos), Txatar firmaron una actuación compacta y rocosa.

KILLUS

La de Killus fue la propuesta más contemporánea de la noche. También la que tuvo el sonido más «bombástico», sonando potentísima desde el «Skeletons of society» inicial. Cualquiera que haya visto alguna vez una descarga de los villarrealenses Killus, sabrá que además de música, lo de Killus es todo un espectáculo.

La música siempre se enriquece por la potente presencia escénica de la banda -donde los maquillajes juegan un papel importante-, el juego de luces efectista, o ese histrionismo cómico tan marca de la casa. El caso, es que no hay momento para el aburrimiento en un concierto de Killus, y si a eso le sumas la potencia con la que suenan sus temas, ya tienes los ingredientes necesarios para componer la sinfonía perfecta para un directo.

«Ascending Antichrist», «Man-made Tragedy», «Imperator», «Grotesk», «The new fucking dance», «Free» sonaron potentísimos, a veces hasta con un hálito de sobreproducción, pero limpios y pulcros, y donde las ambientaciones electrónicas aportaron ese matiz diferenciador que funciona tan bien en directo. La gente vibró, botó y se lo pasó en grande, y aunque no hubiera sido necesario, la banda se lo curró no permitiendo que la energía se redujera en ningún instante.

«Stranger Things», «White lines», «Satanic Verse», «Rape your dreams», «Burning out», «Paralyzed», «Hypocrisy» y «Feel The Monster» fueron las siguientes en caer, para acabar por todo lo alto con «Ultrazombies» y la fiesta masiva final con esa versión de ABBA del «Gimme, Gimme, Gimme».

Killus era la propuesta más outsider del cartel, y triunfaron. Gran concierto.

RHAPSODY OF FIRE

Era el plato fuerte de la noche y se notó con la afluencia más multitudinaria de la noche. Unos fans ávidos de recibir un power metal melódico que marcó a muchos. En su día, los Rhapsody originales sorprendieron a propios y extraños con el fuerte aporte sinfónico de sus composiciones. Si el metal y la música clásica siempre habían ido de la mano, Rhapsody logró que se fundieran en un fuerte abrazo, convirtiendo la saga del «Emeral Sword» en elementos míticos del folclore powermetalero.

El trío mágico de entonces formado por Fabio Lione, Luca Turilli y Alex Staropoli se disolvió. Rhapsody se convirtió en Rhapsody of Fire, Alex tomó los bandos, se juntó de nuevos músicos y siguió escribiendo nuevos capítulos de una banda que ya cuenta con medio siglo de historia.

Giacomo Voli se ha ganado su puesto con creces. Es un vocalista descomunal, borda cada nota, no se ahorra ningún pasaje por complicado que sea, y su voz siempre roza la perfección, si a eso se le suma una simpatía fuera de toda dudas y una gran cercanía con el público -mantuvo una fluida y constante comunicación con la audiencia-, tienes los ingredientes necesarios para conquistar a los más reacios. Giacomo bajó al público, se interesó por el euskera, participó en algún wall of death y sin duda, derrochó buen rollo.

Aunque resulte difícil, Roberto de Micheli también ha logrado olvidar a Luca, y su maestría a las seis cuerdas está fuera de toda duda. Alessandro Sala también aporta su granito de arena al bajo, y Staropoli inunda de melodía con los pasajes de su teclado. Así, repasaron buena parte de su discografía, sonando cortes como «The Dark Secret», «Unholy Warcry», «Rain of Fury», «I’ll be your hero», «Chains of Destiny», «The magic of the wizard’s dream», «Challenge the wind», «On the way to ainor», «The march of Swordmaster» o «Kreel’s magic staff».

De los más aplaudidos, «Dawn of Victory» con ese «gloria perpetua» cantando al unísono por cientos de gargantas entregadas, «Land of Inmortal» o el «Emeral sword» que puso la guinda a una actuación que inundó Durango de sonrisas.

ONSLAUGHT

Los británicos Onslaught repetían en Koba tras la actuación del año pasado. Y al igual que ocurrió en 2025, ofrecieron una generosa dosis de clasicismo thraser.

Buena parte del público se marchó tras Rhapsody of Fire, dejando más espacio en una sala que se exprimió con la tormenta desatada por unos Onslaught de nuevo comandados por Sy Keeler a las voces. La vuelta del vocalista era uno de los alicientes para ver esta «repetición» de Onslaught, al igual que celebrar que Nige Rocket siga atacando con su guitarra -recordamos que tuvo que apartarse de la banda para luchar contra un cáncer-. Tal como ya ocurrió el año pasado, el que más transmitió fue Jeff Williams con su bajo, su pasión, fuerza y entrega resultó contagiosa.

A estas horas el cansancio podía hacer mella, pero los trallazos de su disco debut (1985) «Power from hell», «Thermonuclear Devastation», «Death metal», «Angels of death», «Steel meets steel», lograron insuflar energía extra a una audiencia que respondió con masivos headbangings a semejante avalancha de explosividad.

También hubo tiempo para repasar otros trabajos de su extensa trayectoria, sonando en Durango cortes como «Let there be death», «Demoniac», «Metal Forces» o «Fight with the bleast».

Para la parte final, «Destroyer», «Burn», «Killing peace», «Sound of violencie» y la versión de Motörhead «Iron Fist» como cierre final de esta satisfactoria edición del Koba Live.

Esperemos que el festival se asiente y dure muchos años. Lo merecen.

S.A Sánchez y Juan José Díez