Max Metal

Crónica: Rammstein y su brutal hoguera en Madrid – Junio 2023

RAMMSTEIN

MADRID – 23 JUNIO 2023

ESTADIO METROPOLITANO

ORGANIZA: DOCTOR MUSIC

Resulta reconfortante constatar que a día de hoy uno de los grandes referentes de los conciertos de estadio es una banda de metal. Rammstein está por méritos propios en el exclusivo grupo que congrega multitudes que superan las 40.000 personas como Metallica, Iron Maiden (en menor medida), AC/DC, Guns n’Roses o los Stones (si bien estos 3 últimos son más rockeros), y si comparamos los espectáculos de unos y otros, el de Rammstein devora con su grandilocuencia a los del resto, colocándose ya al nivel de bandas mainstream como Muse o U2.

La noche de San Juan, la más corta del año, y la que lleva hogueras a casi todos los rincones de la geografía, fue el escenario perfecto para que Rammstein desataran su particular hoguera de las vanidades en la capital, captando la atención de ese público que habitualmente no va a conciertos pero que se apunta a estos grandes espectáculos en busca de dopamina rápida para satisfacer sus ansias de compartir historias por redes sociales.

En ese aspecto, la primera parte del concierto fue más musical con pocos artificios más allá del efectismo visual de su gran escenario de corte industrial y que tan bien pegó con la contundencia de los primeros temas («Rammlied», «Links..», «Bestrafe mich», «Giftin», o «Sehsucht», aunque si buscamos contundencia, nada como la brutal «Angst» cuya bomba de decibelios nos cortó la respiración). Los cambios de ritmo de «Mein Herz brennt» siempre son bien recibidos, y con «Puppe» empezamos a ver elementos habituales de los conciertos de Rammstein, en este caso el gran cochecito de niño que acaba en llamas al final de la canción. «Zeit» también sonó muy bien, llenando el estadio Metropolitano de ese aire épico.

Como buenos alemanes, Rammstein son una factoría perfecta que deja poco lugar a la improvisación, ejecutan las canciones con marcialidad, fuerza y contundencia brutal….siendo la única concesión alguna palabra ocasional en castellano de Till, cuyo histrionismo y fuerza escénica sigue siendo sobresaliente. Al espectáculo también ayuda el resto de la banda, bien sea Richard Kruspe haciendo de DJ entre una gran columna de humo en la intro puramente electrónica de «Deutchland» o Christian Lorenz sufriendo el fuego mientras le intentan cocinar en «Mein Teil», elementos conocidos, pero que el público sigue recibiendo con alegría.

Lo que esperaba la gente, el espectáculo excesivo marca de la casa, tardó en llegar, pero lo hizo abrumando por su espectacularidad y grandilocuencia, con llamaradas que iluminaban y calentaban el estadio, explosiones guiadas que se transimitían de punta a punta del metropolitano, bailarines en forma de monigotes led … a estas alturas la música pasó a un segundo plano, pero escuchar «Du hast» y «Sonne» bajo estos parámetros, fue algo realmente memorable.

Tras el subidón, «Engel» tocado a piano con las teloneras de Abelard en mitad del estadio, para luego encarar «Auslander» tras volver al escenario principal navegando en barcas hinchables sobre la multitud. Con unos «Du rieschst so gut» y «Ohne dich» bombásticas se retiraron, para una rápida vuelta a encarar un final de concierto apoteósico con la metálica y super industrial «Rammstein», con más fuego multidireccional, un brutal «Ich Will» y como no, la despedida con «Adieu».

Brutal concierto que satisfizo a los dos tipos de público, los que fueron por la música y los que fueron por el espectáculo. ¿Qué había polémica previa? Allí a nadie le importó.

Juan José Díez