Max Metal

CRÓNICA: SÔBER («Sinfonía del Paradysso» con la Orquesta OCAS) – Madrid – Febrero 2018

SÓBER + O.C.A.S

MADRID – 26 FEBRERO 2018

PALACIO MUNICIPAL DE CONGRESOS DE MADRID

Esta «Sinfonía del Paradysso», nombre elegido para denominar a este concierto, lo tenía todo para convertirse en algo más que otra simple actuación de los madrileños Sôber. Los temas de su disco Paradysso, convenientemente arreglados para ser tocados junto con la orquesta sinfónica O.C.A.S fueron un reclamo más que suficiente para que el primer día a la venta se despacharan más de 700 entradas, una muestra de la expectación que levantó un evento que llenó el Palacio de Congresos de Madrid.

Sôber no querían dejar pasar la ocasión de sorprender a su público, y crearon un evento de un aura especial y grandilocuente, ya no sólo por la espectacularidad sonora que aporta la orquesta, si no que acompañaron el escenario con pétalos de rosa por el suelo, y tres pantallas gigantes en la que proyectaban imágenes a medida que sonaban los temas.

La entrada de la orquesta fue muy efectista, recorriendo ésta el patio de butacas del Palacio de Congresos embutidos en una capa con capucha negra, un paseo que generó más hype hasta que por fin los acordes de «Una vida por exprimir» empezaron a sonar. Lo primero que sorprendió es que por el hecho de estar acompañados de la orquesta, los temas no perdían ni un ápice de su pegada, los arreglos lograron un gran equilibrio  entre orquesta e instrumentos eléctricos.

El principal protagonismo era para «Paradysso», y así llegaron «Animal» y «Reencuentro», para posteriormente intercalar «Blancanieve» antes de una «Eternidad» masivamente coreada por el público. Los instrumentos sonaban cañón, la musicalidad de la orquesta se sentía, lo único malo respecto al sonido fue la voz de Carlos, demasiado baja y difícil de entender… y eso pese a que la mayoría se conocía los temas de memoria.

El público habitual de rock no está acostumbrado a permanecer sentado durante todo el show, menos mal que Carlos pidió en más de una ocasión que toda la gente se levantara y así logró que se sintieran un poco menos fuera de lugar. «Lejos», «Náufrago», «Cápsula» y «El Viaje» dieron paso a la que personalmente me pareció el mejor tema de toda la noche, y es que «Hemoglobina» fue el mejor ejemplo de como lograr una simbiosis perfecta entre público y orquesta, sonando los interludios orquestales con toda la calidad que se merecen.

 

Con el «Hombre de Hielo» lograron un nuevo éxtasis generalizado, para de ahí viajar a un pasado remoto en forma de «Vacío», -tema con el que personalmente me enganché a Sôber-, y de ahí, atacar «Paradysso» y emprender la primera retirada.

En los discursos se dio efusivamente la gracias, y hubo momentos de particular emoción cuando se recordó al malogrado Alberto Madrid, un detalle que estuvo acompañado de una gran ovación. También especialmente intensa sonó el comienzo de «Estrella polar» con Carlos recorriendo el patio de butacas acompañado únicamente por la orquesta… corte por cierto, donde mejor se escuchó su voz. Tras «No Perdones», turno de su mega hit «Arrepentido», otro corte donde la O.C.A.S se fusionó magistralmente.

Y finalmente  «Superbia», «Mis Cenizas» y «Diez Años» firmaron el epílogo de otro capítulo especial, distinto y brillante en la historia Sôber.

Esperaremos el más que posible DVD.

Texto y fotos: Juan José Díez