Max Metal

CRÓNICA SONISPHERE 2013: Madrid

SONISPHERE 2013

31 MAYO – RIVAS VACIAMADRID (MADRID)

AUDITORIO MIGUEL RÍOS

No es la primera vez que me pasa, pero de nuevo he vuelto a sentirme como Bill Murray en Atrapado en el tiempo. ¿No he vivido esto ya? Y es que en las cuatro últimas ediciones del festival metalero madrileño (ya se llame  Sonisphere, Electric Weekend u otra denominación), los cabezas de cartel han sido, 2010 2009 Metallica, 2011 Iron Maiden, 2012 Metallica, y 2013 de nuevo Iron Maiden…con esta progresión no cuesta mucho imaginarse cual será el del año que viene ¿no?

Tampoco es que Anthrax o Megadeth sean una novedad reseñable, pero más allá de estas disquisiciones,  tenemos que alegrarnos que celebrar una nueva edición del Sonisphere que venía con un cambio de recinto al que no había mucho que objetar. Espacio suficiente, mayoría de asfalto y buenos accesos… otra cosa es lo irracional que a finales de Mayo hiciera tanto frío y tanto viento…pero ya hablaremos después de eso.

NEWSTED

Llegamos al recinto un poco antes de que empezara Newsted, el nuevo grupo que ha formado el que fuera bajista de Metallica, y que como no podía ser de otra forma, recoge el sonido de su anterior banda y lo hace la seña de identidad del nuevo.

¿Es discutible? Puede, pero el caso es que Newsted siempre fue uno de los que imprimía más carácter en Metallica, y ahora hace más o menos lo mismo. El único aliciente de la banda es él, que sigue cantando a base de cojones, la técnica es algo accesorio, y así desgranó los temas del que será su primer disco y como no, lo más aplaudido por la gente fue sus guiños a Metallica con la interpretación del “Creeping Death” y de la guinda final de “Whiplast”

¿Por qué dejó Metallica? Quizá para hacer la música que hacía Metallica. ¿Paradójico, no?

Correcto. Nada espectacular. Suficiente alto.

GHOST

No cuela, por mucho que nos intenten vender a Ghost como una gran banda, NO LO ES. Si no fuera por la parafernalia del disfraz y su cardenalicia puesta en escena, pasarían totalmente desapercibidos, además su música tampoco tiene pegada ni engancha, es densa y no acaba de cuadrar ni un estilo ni en otro.

No me gustaron, aunque admito que visualmente tienen su punto. Además, no sonaron bien.

Entre los temas que tocaron estuvieron “Infestissuman”, “Ritual”, “Year Zero”, “Con Clave Con Dio”, “Per Aspera ad Inferni”

IRON MAIDEN

Muy temprana parecía la hora de comienzo de Iron Maiden. En España, en Junio, a las 20.45 hay demasiada luz… quizá se dieron cuenta demasiado tarde y por eso el comienzo del show se retrasó una media hora. Y así, proyectando sobre las pantallas unas imágenes de corte ecologista con Icebergs (acompañada por la escenografía del escenario) comenzó el show de la doncella de hierro.

Lo primero que destacó, tratándose de Iron Maiden, es que todo sonara tan HORROROSAMENTE MAL, las guitarras se intuían, la voz del siempre magistral Bruce Dickinson aparecía y desparecía como el Guadiana, y al final tenías la sensación de estar escuchando a Iron Maiden en un atasco desde una radio AM mal sintonizada del coche de al lado. Además, el sonido tenía poca chicha, se escuchaba bajo, y eso hizo que durante los primeros temas hubiera bastante movimiento entre el público buscando ubicaciones más beneficiosas para el sonido.

Daba igual, se escuchaba mal en todos los lados, seguramente las culpables fueran las fuertes rachas de viento del auditorio, pero el caso es que el sonido en “Moonchild”, “Can I Play with Madness», “The Prisioner”, “2 Minutes to Midnight” y “Afraid to Shot Strangers” fue bastante deficiente. Este hizo que el comienzo resultara tan frío como los hielos que adornaban el escenario… afortunadamente, todo fue a mejor.

Supongo que los técnicos estuvieron lidiando con ello, porque  a medida que avanzó el concierto todo fue sonando mucho mejor. ¿Iron Maiden? ¿Qué más podemos decir de ellos? Bruce Dickinson es un cantante/frontman soberbio, no falla nunca, canta magistralmente y la práctica totalidad de sus canciones forman parte del imaginario colectivo metalero, así que cada tema es una comunión total entre público y banda.

No hay un tema que no se cante o se tarareé, y aunque en algunos como “The Trooper”, “The number of the beast” o “Run to the hills” se suba de intensidad, la energía es una constante.

Harris como siempre, impregna carácter, y cada uno del trío de guitarristas aporta su personalidad.

Me gustó especialmente que hayan renovado toda la imaginería del escenario, todos los muñecos estaban renovados, algunos con un toque verdaderamente efectista, y  una vez más además de música hubo espectáculo. Tenían que hacerle un monumento a Derek Riggs. ¿os imagináis que sería Iron Maiden sin Eddie?

“Phantom of the opera”, “Run to the hills”, un sublime “Wasted Years”, “Seventh son of a seventh son”, “The Clairvoyant”, “Fear of the Dark”, e “Iron Maiden” fueron los temas que sonaron antes de la primera retirada.

Para los bises, “Aces High”, “The evil that men do”, y “Running Free”.

Es Maiden, y casi nunca defrauda, pero esta vez se acercaron demasiado al filo. Mejorables.

ANTHRAX

Hacía tiempo que Ántrax no venía por España, desde aquel Kobetasonik del 2009, así que había ganas de verlos, lamentablemente el cantante vuelve a ser Joey Belladona, y es que de todos los vocalistas que ha tenido la banda es sin duda el peor, no pega, es demasiado “añejo” y no se puede comparar con la fuerza y personalidad de John Bush, o el fugaz Dan Nelson.

Pero bueno, es lo que hay, al menos pudimos disfrutar de Scott Ian, Charlie Benante y Frank Bello.

“Among the living”, “Caught in a mosh”, “I am the law” fueron las primeras en sonar con un sonido demasiado sucio y un Belladona desubicado, que se mueve como un pollo sin cabeza, haciendo gestos extraños sin ton ni son.

“In the end” dio paso a una sorpresiva versión de AC/DC, “Tnt”, para de ahí enlazar con “Indians”, “Got the time”,  (otra versión, esta vez de Joe Jackson), con dedicatoria especial para Dio y Dimebag Darrel, cuyos rostros fueron los protagonistas en el escenario, y un homenaje más, esta vez para Jeff Hanneman de Slayer, con la interpretación del comienzo de “Raining Blood” al comienzo del “I’m the man”

Para el final, “Antisocial” uno de sus temas más representativos, si no el que más, que curiosamente es también una versión.

Está claro que Anthrax es una banda potente, y así lo dejó ver, pero no me pareció bien que a estas alturas tengan que incluir tanta versión. Ahh, y no me gusta Belladona, ¿lo he dicho ya?

MEGADETH

Vuelvo a ser reiterativo, pero que PELAZO tiene Mustaine…. Que imagen han perdido las marcas de champú….. ahh, como toca, por que mira que el tío es soso encima del escenario, pero imprime más carácter y personalidad que muchos frontman más “salaos”.

Buen escenario, con una gran pantalla trasera y dos laterales en las que se proyectaban videos muy vistosos, eso unido a un sonido, esta vez sí, limpio, compacto y donde todo sonaba en su sitio, hizo que Megadeth se colocara hasta ese momento en lo mejor del festival.

La forma de cantar de Mustaine siempre ha sido peculiar, pero mola, le va como anillo al dedo a esa música que irradia mala lecha.

El comienzo, ideal para calentar a un público que a estas alturas ya estaba gélido y acordándose de todo el árbol genealógico de los hombres del tiempo, porque… mira que hacía frío, menos mal que “Trust” y el cañonazo de “Hangar 18” aportaron calorcito…

Le siguieron “Kingmaker”, y “Public Enemy nº 1”, y tras ellos unos de las canciones que me dejó más frío. Mira que “A tout le monde” es un temazo, pero esta vez, ni frío (que hacía mucho) ni calor. Es un acierto que Mustaine se haya hecho rodear de músicos super solventes que no le restan ni un ápice de protagonismo, hacen muy bien su trabajo y deja que los focos le apunten a él, que es lo que busca el público.

 

“Countdown to extiction” sonó como un cañonazo, genial, al igual que “Architecture of Aggression», y “Sweeting Bullets”. Había que volver a dar protagonismo al disco que lanzará la próxima semana, y así sonó “Super Collider”, para de ahí subir pistones para acabar con un flipante “Symphony of destruction” y “Peace sells”.

Para los bises, “Holy Wars… The Punishment Due” con unas proyecciones muy muy chulas.

Conciertazo del señor Mustaine. Si sigue dando conciertos así, le perdonamos que siga perdiendo la cabeza con declaraciones irracionales.

AVANTASIA

A estas alturas, el frío estaba mermando las fuerzas de la mayoría del respetable… y es que aunque vuelva a repetirme, que frío hacía… Muchos no iban, íbamos preparados para soportar 5, o 6 grados con viento en pleno Junio… y si le unes un cambio de escenario un poco más largo de lo deseado pues pasa lo que pasó, que más de la mitad del público abandonó antes de que Sammet y toda su cuadrilla presentara por primera vez Avantasia en España.

Era difícil dar todo el show de Avantasia con tantos invitados en tan poco tiempo, y así lo hizo notar Sammet, pero la verdad es que fue, y de largo, el mejor concierto de la noche. Fueron los verdaderos triunfadores del festival, sonaron limpios, pulcros y con la elegancia y majestuosidad típicas de bandas como Iron Maiden.

Comenzó Sammet en solitario con “Spectres”, para de ahí pasar a la acción Ronnie Atkins con “The Scarecrow”, que será el invitado con menos glamour de toda la ópera, pero clavó su parte.

El pequeño Bob Catley puso calidez con su entrañable voz en “The Story ain’t over”, y al igual que con el resto de cantantes, todo sonaba a las mil maravillas, era una delicia disfrutar de esta pléyade de vocalistas, y eso que todavía quedaban los pesos pesados por salir.

Y con “REach out for the Light” hizo su aparición estelar el gigantón Kiske, que dejó su huella con esa voz que también forma parte de la historia del heavy metal, que delicia disfrutar de Kiske aunque sea así en pequeñas dosis. El dúo Kiske-Sammet liga a la perfección, es una combinación en que los dos sumas y el uno complementa al otro, da gusto oírles intercalar estrofas.

Tras “Breaking away», llegó el festivo “Farewell”, donde Amanda Somerville reivindicó su parte de protagonismo, y mira que no es fácil cuando se comparte escenario con Sammet y Kiske, pero el caso es que se hizo notar. Muy muy bien.

“Lost in space” dió paso a “Twisted Mind” y “Dying for an angel” donde otro hacha de la voz dejó su impronta, y es que Eric Martin es otro de los grandes.

Quedaban los bises, pero a estas alturas el frío se había insertado hasta el hueso más recóndito de mi cuerpo y no podía más, el castañeo de dientes, el color azulado de mis labios y el tamaño de mis testículos aconsejaban una retirada humilde… y así llegó nuestro fin al Sonisphere.

Nos perdimos “Shelter from the Rain”, y “Sign for the cross / The seven angels”, que supongo que sonaron tan sobresalientes como el resto.

Para mí, sin duda, lo mejor del festival

 

Texto: Juan José Díez

Fotos (excepto Iron Maiden): Tom Hagen