Max Metal

MEGADETH + SLAYER

SLAYER + MEGADETH

Madrid – 28 Marzo

La Riviera

MEGADETH


¿Qué pelazo! ¡Pero que pelazo que tiene Mustaine!, si yo fuera publicista de Pantene, le fichaba sí o sí, eso si que es una cabellera, que envidia, que lustrosa!!!, si por momentos parecía el Capitán Cavernícola…. ese melenón se ha mantenido intacto a lo largo de estos años, al igual que su capacidad a las seis cuerdas, pasan los años, los lustros, y las décadas, y ni los accidentes domésticos pueden con él.

 

 

Megadeth sigue siendo una pedazo de banda, entre sus canciones se encuentran un buen número de clásicos, y así es fácil encandilar al público. El sonido no fue todo lo bueno que cabía esperar, sobre todo en lo referente a su voz, que no sé si era por su garganta estaba cansada o porque ecualizaron mal el micro, pero lo cierto es que se echó en falta un poco de volumen.

 

 

Por lo demás, la actuación transcurrió por los senderos solventes a los que el señor Mustaine y los suyos nos tienen acostumbrados. Ellefson, Broderick y Drover se compenetran a la perfección con Mustaine, y este último sigue manteniendo intacto su aura de Rockstar y su carisma, cada alocución con el público era recibida de forma estruendosa, y lo dicho, fue un concierto caluroso y cañero.

 

 

«Trust», «In My Darkest Hour», y «Hangar 18″ -primer cañonazo de la noche», supusieron un fulgurante comienzo con el que marcaron un listón de intensidad altísimo, afortunadamente, la fuerza no decayó y fue una constante hasta el final; «Wake Up Dead», «Poison Was the Cure», «Head Crusher», y «She Wolf» fueron las siguientes en sonar y las encargadas de dar paso al momento de relax protagonizado por un «A Tout Le Monde» coreado masivamente por una Sala Riviera a reventar. Para el final, clásicos que no podían faltar como «1320», «Sweatin Bullets», un genial «Symphony of Destruction», seguido por la guinda final de «Peace Sells» y «Holy wars».

 

 

Megadeth mantienen una constancia envidiable, y una vez más cumplieron con su público.

 

 

SLAYER


Inicialmente, me llamaba muchísimo más la atención el show de Slayer que el de Megadeth. Sí, estos segundos son una de esas bandas con un directo arrollador, pero siempre me han parecido más monótonos y sin ese brillo que por ejemplo tienen ciertas canciones de Megadeth, pero en esta ocasión, he de reconocer que me convenció mucho más la actuación de Slayer que la de Megadeth.

 

 

¿Las causas? Quizá el sonido -que estuvo bastante mejor que con Megadeth-, o quizá que irradiaron tanta fuerza, energía y mala leche, que es difícil no acabar como un converso más de su peculiar fe metálica. Kerry King tiene un poder escénico que apabulla, el nuevo Gary Holt tiene sobrada solvencia, la intensidad que imprime Lombardo es difícil de explicar con palabras, y Araya, aunque resulte un poco estático, hace su labor a la perfección.

 

 

El caso, es que con estos ingredientes, la actuación de Slayer fue todo un bombazo, es más, las primeras filas tuvieron que sentir fisicamente algo similar, ya que los altavoces desprendían decibelios a lo bestia – en ciertos momentos durante la captura de fotografías temí por la salud de mis tímpanos-, fue una actuación que se describe a base de caña, caña y más caña.

 

 

Incluso la tradicional monotonía que siempre se ha apoderado de mí durante sus conciertos, en esta ocasión paso desapercibida, buena señal de que los americanos ofrecieron un show con sus mejores temas.

 

 

El público vibró, sudó y disfrutó de lo lindo, y Slayer demostraron que son uno de los baluartes más firmes del Thrash más arrollador. Absolutamente convincentes.

 

 

El Setlist fue el siguiente:

World Painted Blood
Hate Worldwide
War Ensemble
Postmortem
Hallowed Point
Dead Skin Mask
Silent Scream
The Antichrist
Americon
Payback
Mandatory Suicide
Temptation
South of Heaven
Raining Blood
Black Magic
Angel of Death

Texto y fotos: Juan José Díez