El hecho de que Sôber colgase el cartel de 'no hay entradas' demuestra claramente el tirón que todavía mantiene entre sus viejos seguidores. Como si estos 10 años no hubieran sido nada, la sala Riviera se llenó hasta la bandera, el idilio entre Sôber y el público se manifestó una vez más y los madrileños ofrecieron un conciertazo con el que saciar la sed de Sôber de la capital.
Sin teloneros, con un escenario coronado por el logo de la banda, y con un despliegue de medios (amplis, guitarras, pedaleras, etc...) a la altura de las grandes bandas internacionales, los hermanos Escobedo, Antonio Bernardini y el recién llegado Manu Reyes honraron el pasado de la banda y además asentaron las bases para el prometedor futuro que pasa por la edición de un recopilatorio y una nueva gira.
"Oxígeno", "Cientos de preguntas" y "La prisión del placer" abrieron un show lleno de energía, donde se vió a una banda y un público entregados. Carlos dio la bienvenida y cedió la palabra a su hermano Jorge que también agradeció a todo el público su apoyo, y eso dió paso a un derroche de temas como "Una hora más", "La nube", "Lejos" y "Sombras".
Con "Mis cenizas", "El hombre de hielo" "Diez Años" llegó el momento de la primera retirada, tras la cual hubo tiempo para recordar a viejos integrantes como Alberto Madrid y Big Simon, y tiempo para presentaciones -la de Manu Reyes- y sorpresas, como la aparición de Alberto Cereijo de los Suaves, y del mánager de la banda, antiguo bajista de Banzai, momento curios en el que Carlos se puso al frente de una segunda batería. Antes de eso habían sonado "Adios" y el medley "condenado-cubos".
El momentazo de la noche fue el inicio de "Arrepentido" donde absolutamente toda la sala la cantó con un ligero acompañamiento de un sample, resultó intenso, emotivo y muy caluroso, tras lo cual llegaron los tradicioneles grandes éxitos para poner la guinda, "Eternidad", "Paradysso" y "Loco".
Sôber están de vuelta, y están en forma. Que haya vuelto una de las mayores bandas de rock estatales es para celebrarlo.
Texto y fotos: Juan José Díez
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