Es un placer escuchar un disco que te transporta a la américa profunda, donde cada acorde de la Fender, cada rugido de la Gibson van cargados de historia y sentimiento. Así es el nuevo disco de Vargas Blues Band, típico ejemplo de que un estilo clásico bajo un desarrollo adecuado no necesita de innovaciones para seguir resultando atractivo.
El blues es pasión, es sentimiento, y está claro que Javier Vargas conoce a la perfección su secreto, sus discos son una lección de la que disfrutar rodeado de humo y cervezas. Es un disco de estudio, pero pese a todo se puede palpar el calor del directo, y es que ante todo es un trabajo abrasador donde los acordes y las voces de todos los invitados forman un tándem cohesionado que hacen que el blues brille y luzca, y siga siendo una música con mayúsculas.
Puede que en algún momento resulte un poco onanístico, pero esto es puro blues, puro Vargas.
Juan José Díez
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