CRÓNICA: La calidad de The Dead Daisies inunda Barcelona – Diciembre 2018

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THE DEAD DAISIES + CATSTRIKE

BARCELONA – 6 DE DICIEMBRE 2018

SALA SALAMANDRA

 

¿Qué ocurre cuando juntas en un solo grupo cinco artistas que han tocado con grupos de la talla de Whitesnake, Dio, Ozzy Osbourne, Mötley Crue, Journey, Thin Lizzy, Hardline y un largo etcétera, y encima se entienden? Pues que el resultado roza la perfección. Este es el caso de The Dead Daisies, un proyecto ganador capitaneado por su guitarrista rítmico David Lowy, un gran empresario australiano que se ha propuesto meterse de lleno en el mundo del hard rock juntando músicos de amplia reputación. La alineación que le rodea da hasta miedo: John Corabi a las voces, Doug Aldrich a la guitarra solista, Marco Mendoza al bajo y Deen Castronovo a la batería. Poco extraño resulta entonces que en pocos años hayan logrado publicar cuatro discos de gran factura y que ayer consiguieran llenar la sala Salamandra de Barcelona casi hasta la bandera.

Las primeras cincuenta personas de la cola consiguieron entrar una hora antes de la apertura oficial de puertas y disfrutar de una breve actuación acústica.

Poco después de la apertura de puertas como tal, los teloneros Catstrike ocuparon sus puestos discretamente y dieron comienzo a una actuación que se pasó en un abrir y cerrar de ojos. Tantearon el terreno durante los primeros instantes para luego acomodarse con rapidez y desplegar su potencial. Su estilo casaba relativamente con la banda a la que teloneaban: un hard rock un tanto vacilón y ejecutado con firmeza. Basaron su repertorio en su único EP publicado hasta la fecha, con temas como The path he walks o la azucarada Comeback, pero también sorprendiendo a la audiencia con las covers de War machine de Kiss y Free bird de Lynyrd Skynyrd, en la cual ambos guitarristas tuvieron su ocasión para lucirse durante el largo solo. Lástima del poco tiempo del que dispusieron, pero nos ofrecieron una actuación de buen nivel.

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Poco rato después, las luces de Salamandra se apagaron y Deen Castronovo fue el primero en salir, enfocando al público con su linterna. Le siguieron el resto de componentes, que entraron al ritmo de Midnight moses. Con todo el público automáticamente en el bolsillo, los americanos desplegaron el cien por cien de su potencial durante los primeros momentos del concierto, a través de cañonazos como Make some noise o Dead and gone. The Dead Daisies parece funcionar como un reloj suizo: difícilmente uno puede apreciar fallo alguno en lo que musicalmente se refiere. Cuando se consigue unir a lo mejor de cada casa en un proyecto común serio nada menos puede esperarse. Doug Aldrich, impecable a las seis cuerdas como de costumbre, no tardó mucho en deleitarnos con sus poses fotogénicas, demostrándonos toda su capacidad de presencia escénica. Mientras tanto, Marco Mendoza se encargaba de animar al público, conectando directamente con la audiencia. John Corabi, rescatado prácticamente desde el olvido después de aquel disco con Mötley Crue, se encargó de enviar un recado a todo aquél que lo daba por muerto dedicándoles la bien recibida Resurrected, presumiendo de la segunda juventud que esta banda le ha logrado ofrecer.

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Un momento de especial conexión con su fiel audiencia llegó con Join together, coreada a todo pulmón, antes de bajar las revoluciones con unas canciones acústicas. Sentados en taburetes y con instrumentos acústicos, Corabi quiso dedicar Set me free a los seres queridos de los miembros de la banda ya que se encuentran alejados de ellos durante largos periodos de tiempo a consecuencia de las giras. Deen Castronovo tuvo el honor de cantar Maggie may para luego dar paso al mágico momento en el que mandaron apagar todas las luces de la sala y pidieron al público que iluminara con los flashes de sus móviles (los de la vieja escuela con sus mecheros) mientras entonaban Let it be de The Beatles. Volvieron a la carga con Burn it down y poco después todos los miembros de la banda se presentaron, cada uno con el estribillo de una canción conocida (Highway to hell, I love rock ’n roll…). La única nota negativa que le encontré a su actuación fue precisamente el número de covers que se dio, pues a pesar de que la banda es todo un homenaje al rock ‘n roll y disfrutan rindiendo tributo a los grande shéroes del género, creo que en sus cuatro álbumes tenían material de sobra como para no sobrecargar con versiones. Para cuando llegó el momento de Bitch y Helter skelter ya me pareció excesivo, aunque a un Highway star para finalizar la actuación tampoco le dices que no. Antes de ello no se olvidaron de atacar dos de sus mayores hits: Long way to go y Mexico.

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Todo seguidor del hard rock que se acercase ayer a la Salamandra se debió llevar un gran sabor de boca. El potente y contundente hard rock de The Dead Daisies funcionó como un perfecto engranaje musical, y se puede apreciar fácilmente cómo la banda va creciendo en seguidores a consecuencia de ello: hace unos pocos años, The Dead Daisies tocaba en Apolo 2, y ayer casi llenan Salamandra. El sueño de rock n’ roll de David Lowy marcha viento en popa.

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